Estamos preparando un mundo peor que el que recibimos, traicionamos la filosofía de la familia porque no garantizamos la mejoría de las siguientes generaciones. Nuestros antepasados lucharon y sufrieron para que tengamos un mundo mejor. Y nosotros gastamos este patrimonio: por ejemplo con la contaminación aérea y el desastre ambiental, la crisis económica y hasta las ciudades son lugares inhóspitos para muchas clases sociales…

Por tanto, tenemos que dejar el modelo que teníamos. No podemos pensar racionalmente porque nos ha llevado a esto. Se sale a través de la creatividad, la innovación…

Pero, ¿Cómo se puede educar bien un hijo? Es suficiente que sea hijo de un país bien gobernado. Y aquí, la siguiente pregunta: ¿Puede la política educar bien nuestros hijos?

Los niños sufren porque no pueden salir de casa porque nosotros, los adultos, tenemos miedo por cosas que probablemente no existen. Este miedo no les deja jugar, y si no pueden jugar no pueden crecer. De hecho, no viven la experiencia del riesgo, y así no pueden comprobar sus capacidades y ver que es necesario para la vida.

Le damos todo el tiempo a un hijo, muchos juguetes y aparatos, etc… Pero la realidad es que no se puede acompañar a un niño a jugar. Porque el jugar, es un ámbito de libertad que tiene que ver con el placer.

Así, se crea un conflicto nuevo entre los niños y sus padres. Lo primeros piden a su ciudad y a la sociedad más autonomía, mas libertad. Los segundos, piden a la ciudad más control, más vigilancia, más protección.

Y hay que elegir con quien estar, este es el primer paso político. Si estamos con los padres estamos en contra de los niños, pero si estamos con los niños beneficiamos a todos. Por tanto, lo que piden los niños es algo incómodo porque piden cambios.

Así es como se ha creado la Ciudad de los Niños, una propuesta en la que se ofrece a alcaldes y políticos que pidan ayuda a los niños.

La segunda parte del resumen, «Sobre la ciudad de los niños«.

Texto: resumen de la conferencia “Una propuesta política de mano de la Infancia” que ofreció Francesco Tonucci el 13 de Diciembre en la Casa Encendida.
Imagen: Frato

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