«Sobre la Ciudad de los niños» es la segunda parte del resumen de la conferencia que ofreció Tonucci el 13 de diciembre. La primera parte es  «La propuesta política de Tonucci«.

Es una propuesta en la que se ofrece a alcaldes y políticos que pidan ayuda a los niños. Así, por un lado están el adulto, el poder, el alcalde que pueden tomar decisiones, y por el otro los niños puesto que el adulto ha de saber que le falta un punto de vista que olvidó y pide participación a los niños.

Porque los niños desde pequeños tanto como hijos como alumnos están acostumbrados cuando les piden algo a devolver lo que los adultos piensan.  La educación, hoy en día, es más o menos esto: aprender significa pasar de pensamientos infantiles a adultos, y crecer es pasar de actitudes infantiles a actitudes adultas.

Trabajar con los niños significa esperar de su parte que nos pongan en crisis. Estaremos en el camino correcto cuando los niños sean incómodos y nos hagan sufrir. Es un camino distinto y diferente a lo que le gusta a los adultos, y así los niños pueden permitirse decir lo que piensan en un lugar donde no deben ser obedientes buenos y respetuosos.

Este lugar es el consejo de niños donde debaten y explican a sus compañeros lo que piensan. Pueden ser cosas raras o incluso pueden ser tonterías. Pero ojo, si sorprende o parece una tontería puede ser algo muy interesante, por ser un producto propio. Este proceso, no se hace democráticamente porque si se vota, salen las experiencias más conservadoras.

Los niños piden que se haga caso a la ley de los derechos del niño. Lo que pasa es que frente a los derechos de los niños esta las obligaciones de los adultos.

Algunas propuestas políticas de las Infancia a la política del mundo:
– Una política diferente a la actual, tanto de derecha como de izquierda que tenga en cuenta la política de los niños. El objetivo es la felicidad y no el consenso.
– Un cambio de política en seguridad porque hoy en día, se aumenta la defensa (policía, cámaras…) frente a la inseguridad y eso es ineficaz y produce miedo. Un niño de Rosario (Argentina), donde el peligro es real reivindicaba el derecho para moverse por la ciudad afirmando que “los adultos pueden ayudarnos pero de lejos”. Y otra niña decía: “Si me llevan de la mano siempre, cuando sea mas mayor tendré que dejarla y entonces, tendré miedo.” Lo que piden es que para su placer los adultos han de estar presentes (pero de lejos).

Lo necesitan los niños y las ciudades. Si no hay niños, nosotros somos peores, son un elemento moderador y producen seguridad. Donde hay niños hay menos delitos. Si un niño está solo es un hecho público que nos obliga a preocuparnos y tener una atención especial. No somos tan brutos como para no ser sutiles a esto.

Porque un niño que va de la mano se porta como un tonto y molesta y cuando están solos asumen todas las responsabilidades y se portan siempre bien.

Los niños piden un espacio que debe ser compartido, no sólo para niños. Decían: “señor alcalde no queremos toboganes queremos la ciudad”. Argumentaban que los espacios de juego siempre son horizontales y no se pueden esconder; siempre ponen los mismos juegos y así no hay sorpresa. Además, no debería ser demasiado seguro para que sea un lugar para los niños. Es un desafío que nos lanzan los niños, necesitan espacios naturales no creados: escaleras, jardines, plazas. Espacios para todos.

Texto: resumen de la Conferencia “Una propuesta política de mano de la Infancia” que ofreció Francesco Tonucci el 13 de Diciembre en la Casa Encendida.
Imagen: Frato

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