Hace unos años realizamos un proyecto con niños de 3–4 años en el Colegio Público Virgen de la Peña Sacra (Manzanares el Real, Madrid) donde se investigó la vida en la Edad Media, se construyó un castillo, se hizo un mercado medieval, etc… Un proyecto que partió del interés de los niños/as y donde aprendimos muchas muchas cosas, pero nosotros (los maestros) hicimos especial hincapié en el proceso lógico-matemático del proyecto.

Esta localidad madrileña cuenta con un castillo que forma parte de la vida de los niños/as y por eso, al inicio del proyecto la idea de realizar un castillo flotaba en el ambiente.

Así que se escribió a las familias para que trajeran bricks. Cuando tuvimos suficientes nos dimos cuenta de la diferencia de tamaños y la primera actividad del proyecto fue clasificarlos e investigar libremente la diferencia de tamaños para después poder construir el castillo. Teníamos lo necesario para realizarlo.

Clasificando Bricks

Pero, se planteó un problema: ¿Qué altura debía de tener la puerta? Decidimos que tenía que ser más alta que los niños/as de la clase así que se midieron todos con la ayuda de los maestros y así supimos que tenía que ser más alta que Guille. Al final la puerta se realizó con tubos de cartón más altos que Guille pero aún así resulto muy satisfactorio.

Con todos los ingredientes realizamos la construcción del castillo por grupos: unos pegaban los bricks con cola blanca y otros realizaban banderines de decoración. Se cayó varias veces pero al final lo conseguimos… una vez seco, forramos el castillo y se pintó a semejanza del castillo del pueblo. Incluso los niños/as pidieron un dragón para la clase, y así nació “Pichurrona” la dragona.

Construyendo el castillo

Con castillo ya podíamos investigar sobre la Edad Media así que pedimos a las familias que nos trajeran información. Nos llegaron varios cuentos e información variada que fuimos investigando poco a poco: cómo eran las ciudades, que música escuchaban, que personajes había (reyes, caballeros, campesinos), a ver qué comían, cómo vestían, dónde dormían o cómo cocinaban… poco a poco nos dimos cuenta de que queríamos realizar un mercado medieval.

Para comenzar no tuvimos más remedio que ver cómo se organizaba eso de las tiendas, así que fuimos a la panadería de al lado del colegio a ver cómo se compraba. De allí sacamos el uso de la caja registradora y las monedas y también la colocación de las cosas que se venden.

En ese momento introdujimos dos cajas registradoras en el aula, una de verdad y una de juguete con las que los niños/as compraban y jugaban entre sí, concediendo un espacio al conteo libre.

Caja registrado y visita a la panadería

En la asamblea descubrimos que querían disfrazarse de personajes medievales así que en vez de vender cosas del medievo en el mercado venderemos sus disfraces. Hicieron un dibujo con lo que querían para su disfraz y lo apuntamos todo. Al final, se juntaron un rey, una reina, doce caballeros, seis princesas y una bailarina con disfraces y complementos correspondientes. Clasificamos y cuantificamos todas nuestras necesidades.

Así que el trabajo que vino después fue elaborar todo: cetro, capa, corona de rey, caballo, espada, funda de espada, escudo, gorro, armadura, flauta, corona de caballero, casco, cinturón de la funda, falda de princesa, corona de princesa, cinta para el pelo, falda de bailarina, corona de reina y cuchillo. Aunque algunas cosas se cayeron por el camino.

Elaborando los disfraces

Fue más difícil establecer los precios, a estas edades no tienen el concepto de cantidad monetaria y el proceso de conteo oral y con objetos está en adquisición, pero dadas las respuestas establecimos que sería entre 1 y 5 monedas. Explicando por tanto el concepto de caro y barato.

Así que ellos/as fueron los que pusieron los precios y su explicación, muy lejana a la que daríamos cualquiera de nosotros: porque es largo, porque es corto, porque lo dice mi mamá… Y así trabajamos la representación de la cantidad y el concepto de número pintando las monedas en la pizarra.

Con todo dispuesto, era la hora de comenzar el proyecto lo cual fue motivo de diversos problemas de organización y colocación de todos los productos que al final los niños/as consiguieron resolver. Colocamos los precios de lo que se iba a comprar y la caja registradora.

Así, hicimos una rueda en la que todos/as compraban y vendían por turnos poniendo de manifiesto que algunos podían contar las monedas, mientras que otros/as no habían adquirido el conteo uno a uno. Compraron sus disfraces y complementos y fuimos medievales durante un día.

El proyecto acabó con una actuación de juglar al estilo medieval.

Podéis leer el proyecto mucho más detallado y extenso en la revista números volumen 70. Artículo escrito por Carlos de Castro Hernández, Ares González Hueso y Beatriz Escorial González.

4 Comentarios

  1. ¡Genial! Genial que suceda y genial que lo cuentes, una suerte para todos. Después de leer estas experiencias, podemos ser mejores maestros (sólo hay que querer)

    (floyflo)

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