Estoy en un aula de primer ciclo de infantil. La mitad del grupo ya ha cumplido los 3 años, pero un tercio es de los últimos meses del año. Sentado, observo, escucho a los niños. M se me acerca y me dice: “me voy al pueblo”; “pásalo bien”, le respondo; y se va hacia un rincón de la clase. Al rato vuelve con dos amigas y me dicen: “nos vamos al parque”; como cada una lleva una cámara de fotos, les contesto “haced muchas fotos”; así que ellas se dirigen hacia otro rincón del aula; pero J, con cara de asombro me mira y comenta “pero no pueden salir al parque porque la puerta del jardín está cerrada y ellas no la pueden abrir”. Y yo reflexiono: ¿J ha perdido su capacidad para imaginar?, ¿todo lo que dice se refiere a la realidad?, ¿por qué ha dejado de imaginar?

Entendiendo la imaginación como la capacidad de estar en un sitio sin necesidad de moverse en el espacio, M y sus amigas permaneciendo en el aula se iban al pueblo, al parque, a casa de unos amigos… podían estar en cualquier sitio que imaginaran. J ya no es capaz de hacerlo. Así que todo lo que hace o dice J se refiere a la realidad tangible.

¿Por qué, según vamos creciendo, perdemos tantas capacidades que desarrollamos en la infancia? ¿Por qué dejamos de ser creativos? ¿Por qué nos preocupa mancharnos? ¿Por qué nos preocupamos más de lo que pensarán otros sobre lo que hacemos que de lo que pensamos nosotros mismos?

Muchos de los profesionales del primer ciclo de infantil, creemos que cuando los niños entran en el cole, es decir, en el segundo ciclo, pierden mucho de lo ganado en el primer ciclo. Por ejemplo, pensar en los materiales que utilizarán en su día a día, los libros, las estructuras de las aulas, la inflexibilidad de algunos profesionales, las obligaciones curriculares… A veces parece que como su aula está en un colegio, dejan de ser niños para convertirse en alumnos. Algunos niños pierden su creatividad, pierden su imaginación, pierden su elemento (como dice Sir Ken Robinson). Pero, ¿quién es el culpable o responsable de esta situación?

El ser humano, generalmente, es un animal vago, que busca facilidades en su vida diaria. Los maestros, somos seres humanos, así que lo normal sería que si nos proponen, por ejemplo, seguir una guía didáctica en nuestro aula de 3 años en el segundo ciclo, probablemente aceptemos y sigamos esa guía al pie de la letra, es más fácil que dedicar cada tarde a preparar el día siguiente, de dedicar cada fin de semana a programar una nueva semana… En los niños pasa lo mismo; por ejemplo, los niños preguntones se cansan de preguntar, y probablemente sea porque lo adultos se lo repliquemos, es decir, cuando nos han preguntado diez veces “pero, ¿por qué?”, nosotros diremos algo como “si ya te lo he dicho un montón de veces, porque es así, no lo pienses más…” utilizando además una entonación de cansancio. Es como si el niño luchara contra la sociedad, se enfrentara a la monotonía, a las respuestas vagas de los demás. Pero llega un momento en que se rinde, ya no quiere luchar más. ¿Por qué se rinde? Pero los que no se rinden, suelen destacar en el futuro, suelen entender el mundo de otra forma… ¿qué es mejor para ellos? Habrá que preguntarles.

Entonces, ¿quién es el culpable de que J esté perdiendo sus ganas por imaginar?

Fuente imagen cabecera Lego

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

6 Comentarios

  1. Hola Pablo!
    Bueno, como tú bien has dicho seguramente sea culpa de los adultos, porque aunque llega un momento en el que se sabe diferenciar mundo imaginario y el mundo real, sí que es cierto que a los niños y niñas no se les deja ser creativos, se les cortan sus alas para imaginar y crear, y al fin y al cabo, se les va quitando una forma más de descubrimiento, experimentación y de expresión.
    He trabajado en el primer ciclo, y siempre he intentado favorecer y potenciar la creatividad, dentro de lo que me ha permitido la escuela después de luchar por ello. Pero ahora estoy en el 2º ciclo, con los niños y niñas de 4-5 años. Estoy niños y niñas que no saben jugar, están siempre pendientes del adulto, a complacerlo e imitarle, y sin tener practicamente relación con sus iguales… Estoy viendo también la falta por ejemplo de la plástica, o de juegos, o tiempo para el juego libre pero en un espacio estructurado y pensado para ese grupo…, y todo porque hay que cumplir unos objetivos, hay que hacer todos los días tal tal y tal cosa, y nadie se pregunta “¿qué pasa si no lo hago y me centro más en lo que los niños y niñas me están pidiendo?, ¿si me centro en sus intereses y no en los de la escuela?”.
    Como no se trabajaba en ningún momento la plástica, he conseguido dedicar una tarde entera a poder ofrecerles porpuestas en las que hay unas normas, pero no tienen límetes a la hora de experimentar, descubrir, crear…, y tienen diferentes materiales para elegir. Mi sorpresa ha sido, cuando me han venido niños y niñas diciéndome: “¿no sé que hay que hacer? yo no se hacer…”
    Qué un niño o niña de 4-5 años me diga eso…
    La culpa…, la culpa sé que no es suya, ellos son simples víctimas de esta sociedad…
    Otro día también escuché a dos madres hablando sobre los dibujos de sus hijas. Habían dibujado las dos practicamente lo mismo, una casa, y las madres estaban comparandolos. “Mira, la tuya hace mejor las tejas…”, “sí, pero la tuya ha hecho mejor la forma del tejado…”. Si eso hablan entre ellas, luego en casa nos podemos imaginar lo que les dirán a sus hijas sobre estos dibujos… “Tienes que hacer esto así”, “esto no se hace así, sino, así…”…, cosas del estilo, ¿no?
    Yo al final me metí en la conversación…, espero que de algo sirviese, aunque sea sólo un poco…
    ¿Así cómo van a imaginar y crear? IMPOSIBLE!!!
    Lo escuchan en casa, en la escuela, en la calle…, y sobre todo de personas que son sus referentes y los toman como modelos…
    Así que…, que los adultos dejen a la infancia ser niños y niñas, y que no tengan tanta prisa por que crezcan y sean adultos, que esos años no vuelven y todo lo que se aprende en la infancia, tendrá mucho que ver en el desarrollo y futuro de cada persona.

    Un saludo,
    Nere

  2. Yo no creo que se pierda la capacidad de imaginar… creo que se manifiesta el razonamiento. No creo que una y otra vayan desligadas pues considero que si yo conozco y razono con mi entorno, mi imaginación podrá ser cada vez mayor, más amplia.
    Si que opino como tú en que, en muchos csos, se anula la capacidad de imaginación de los pequeños. Ya sea porque para que no sean “cansinos” preguntando, o bien para que estén quietos en un sofá o incluso porque los materiales y juegos que se les ofrecen no son para nada motivadores.
    ¿Qué opinas?

  3. Hola Pablo, me parece muy interesante que piedas manifestar acerca de la imaginación y la creatividad de los nilños y que los adultos, entre ellos maestras y padres frustremos.

    A mi me pasó algo parecido a lo que cuentas, cuando en una dramatización de títeres, algún niño me dijo, ¡¡es tu mano, eres tu quien habla, no es el títere!!! o ¡ el perro no habla! entonces estas cosas me ponen ¡ploc! y sabemos que los demás saben que dirigimos a los titeres, pero entran en este mundo de la imaginación, se enganchan y lo disfrutan , como debe ser.
    Sabemos que una característica de los niños es el animismo pero que pasa con estos niños, que demoran en captar la idea, o es un problema de adultos, de sus padres que los tienen en la “realidad” y no los estimulan de aucerdo a su edad.

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