Juzgar frente a valorar, preocuparse frente a estar atento, dirigir frente a ayudar, llevar frente a sostener… las palabras nos condicionan, nuestra sociedad nos condiciona, nos valora, nos juzga.  Los niños juegan, pero los adultos no confían en su juego, no les dejan crecer jugando. Crecemos y dejamos de jugar, ¿por qué? Jose Miguel Castro simplifica la vida en el juego.

Jose Miguel Castro

El encuentro con Arno Stern le hizo transformar completamente su forma de trabajar y abandonar la Educaciónjose miguel castroArtística a la que se dedicaba. Abre entonces un taller de pintura con las mismas características que «Le Closlieu» de Arno Stern y crea otro de arcilla aplicando las mismas condiciones de trabajo. Durante años investiga en el taller y encuentra la Formulación en la arcilla. Su investigación paralelamente se desarrolla en el trabajo con el cuerpo y la creación de espacios para jugar asumiendo roles en lo que él llama «Juego de Configuración». En 1993 se encuentra con Vega Martín y continúan juntos su trabajo. A lo largo de todo este tiempo ha participado en Congresos Internacionales e impartido conferencias, charlas y cursos de formación tanto para empresas, como para profesionales de la educación o para padres. Desde 1988 es profesor de la Universidad de Cantabria dónde imparte formación en Educación Creadora y continua su trabajo en los talleres de pintura, arcilla y movimiento.

Arno Stern

arno sternLa increible historia de Arno Stern comienza al final de la Segunda Guerra Mundial cuando, con apenas veinte años, le ponen al cuidado de un grupo de niños, huerfanos de guerra, en un horfanato suízo. Debido, por suerte, a su inexperiencia y a su falta de cualquier formación sobre niños, no tiene mejor idea que ponerlos a dibujar de forma libre para mantenerlos entretenidos, resultando tal actividad con un éxito inesperado, que le anima a continuar con la experiencia abriendo un taller de pintura en París: su “Closlieu“, que es el espacio por excelencia donde se desarrolla la Formulación. El Closlieu es un lugar cerrado, preparado y diseñado para favorecer la emergencia de la Formulación en cada uno.

En esta conferencia virtual de las terceras jornadas Internacionales de educación y crianza, Jose Miguel Castro rompe con nuestra rutina, se enfrenta al día a día del aula, nos habla del juego, de la vida, de aprender, de la importancia y las ventajas de ser diferente. Aquí transcribo parte de su discurso, pero os animo a ver la conferencia completa.

Jugando en el taller

El taller de juego de Jose Miguel es igual que el Coliseo de Arno. En él hay dos espacios importantes que se entrelazan:

  • El espacio de crecimiento social colectivo está equilibrado con el espacio personal. En el centro, una mesa paleta donde están los pinceles, la pintura, lo necesario para pintar. Representa la zona de crecimiento social, el espacio de encuentro. Hay dos pinceles por cada color, hay que prestar atención, porque es complejo, hay que tener en cuenta a los demás.
  • El espacio personal: el papel sobre el que se pinta. El espacio personal no se comparte con nadie. Los espacios personales están muy cercanos unos de otros, pero no se invaden. El espacio personal no tiene límites, puede ser muy grande o muy pequeño.

El grupo con el que se trabaja es un grupo en el que se manifiestan claramente las diferencias, nunca habrá dos personas con características similares, para que cuando alguien entre en el taller se sienta diferente a los demás y no se compare con nadie. Cuando alguien se siente diferente, tiene que apechugar con su diferencia no puede haber comparación, no hay reacciones competitivas, cada cual tiene lo que necesite en el momento que lo necesite.

Hay 3 reglas importantes:

1. La manifestación de su diferencia. Como cada uno es diferente a los demás, no se siente juzgado. Como no pueden competir, ideas como quién pinta mejor, qué está bien o mal, naufragan.

Solo se vive entre gente diferente que hace un trabajo diferente con necesidades diferentes en un tiempo diferente.

2. Todo se hace a través del juego. Todo lo que se hace para aprender es jugar, nada más que jugar. Qué es jugar: lo contrario que enseñar (¿cómo se consigue el color verde? ¡Búscalo!) El adulto no explica cómo se llega a la meta, deja a la persona que lo investigue, y cuando lo encuentre generará en él una gran seguridad.

La enseñanza, no solo no favorece el aprendizaje, sino que lo limita y a veces lo destruye. El juego (jugar,investigar, crear, trabajar) dispara el aprendizaje hasta lugares insospechados

3. El adulto es un sirviente, está atento a lo que hace el niño. ¿Qué hacen los educadores en un lugar donde no se enseña, donde no se corrige?. Lo que hacemos es servir, asistir, establecer relaciones no de poder, sino de asistencia, de servir el aprendizaje de los demás. Ponerse al servicio de los demás, olvidándose de las jerarquías. Nuestra formación ha consistitro en aceptar a los demás como son con sus diferencias, no juzgar. El educador acompaña, sujeta un papel, rellena los botes de color, coloca un taburete para que lleguen más alto…

Es una relación no de poder si no de asistencia. No tiene un proyecto educativo, un objetivo, una idea de qué es lo que tienen que aprender o no, acepta las diferencias y necesidades que surjan.

Este juego es una necesidad de expresión que no tiene destinatario, no necesita derivarlo a la comunicación, en unas condiciones libres no quieren dar explicaciones de su producción. Ellos se expresan, hacen una emisión corporal orgánica que no tiene destinatarios. Tradicionalmente  se ha derivado esta necesidad de expresión, de pintar, hacia la comunicación, y así desaparece este juego. La expresión no es artística, porque el arte siempre es para comunicar.

Todos los juegos necesitan reglas. Depende de quién plantee las reglas para que el juego funcione. Una cosas son los límites y otra las reglas para que el juego funcione.

Principios adaptables

Los tres principios son aplicables a cualquier ámbito (aulas, casas) todo tipo de espacios o situaciones. El principio quearno stern condiciona a los demás es el rol del educador. Si está en un aula con niños homogéneos, de la misma edad, si deja de querer ejercer el control, deja de decidir por dónde van a transitar en su conocimiento los aprendizajes, prescinde del programa y se pone al servicio de las necesidades particulares que vayan apareciendo, va condicionar que puedan divergir todas las personas. Si han podido divergir, al cabo de un año los niños no necesitan competir. Esta forma de hacer es válida para cualquier tipo de aprendizaje, no de enseñanza.

Desaprender

El adulto necesita desaprender. Quien asume un rol de servir a los demás debe ser una persona que está madurando, aprendido, creciendo, libre. Debe ser una reflexión personal para no estar condicionado.

No tenemos ningún derecho a interferir en su rendimiento con ningún tipo de juicio. Es más condicionante el positivo que el negativo. El muy bien condiciona. Tendemos a juzgar toda manifestación de un niño pequeño con muy bien, y esto condiciona , al final el niño solo come porque le aplaudes. Cualquier gratificación sobre algo que no necesita una gratificación es desliarlo, está haciendo algo vital, está creciendo, hace algoq ue necesita, no necesita motivarlo ni gratificarlo, sino atenderlo.

Hasta cuando preguntamos por lo que ha dibujado, el niño se siente juzgado, y tratará de contestar lo que el adulto está pensando. La enseñanza es muy condicionante.

Nuestra sociedad ha creado un sistema de control social. Tenemos una tendencia a juzgar a los demás porque hacen cosas que nosotros no haríamos o somos perezosos para hacer, por qué interferir con me gusta, me parece bien, me parece mal… si queremos favorecer la libertad de los demás, hay que desaprender, porque ese sistema de juicio lo que hace es uniformarnos.

En casa, el niño no necesita la aprobación de la madre, sino que necesita su aceptación de lo que hace. Si eres mi madre te necesito a mi lado, para que me asistas, no para que juzgues lo que hago, sino para que lo aceptes. Somos seres humanos, necesitamos aceptación y cariño. Un niño que se esfuerza en algo no necesita aprobación, aceptación sí, que es diferente.

El juego es la forma natural de vivir, aprender, crecer, etc… Una cosa es saber que jugando se aprende y otra es utilizarlo para hacer aprendizajes, entonces la destrucción del juego viene inmediatamente.

Jugar para aprender

Cuando un educador ve a un niño jugar, y ve los beneficios que tiene con ese juego, coge ese juego y lo programa como actividad para el grupo. Lo que consigue el niño lo programa como objetivos. Esta traslación hace que el juego se corrompa y no se consigan los objetivos. El juego se destruye totalmente. Por ejemplo: jugar a pintar. La capacidad de jugar o pintar es genética, toda la humanidad lo sabe hacer. Cuando la gente dice que no sabe dibujar es porque le destruyeron el juego de pintar.

Los niños hacen dos tipos de juegos: corporal-personal y proyectables, pueden asumir un rol de madre o de hija con otro niño o coger un muñeco, y lo están haciendo todo el rato. Pintar es un juego de configuración proyectado, y este juego de configuración abarca toda su vida. El adulto debe estar atento al juego y esperar, sobre todo si necesitan una cosa determinada, esperar a que te lo demanden.

Jugar es vivir, hay que plantearse si la vida que hacemos permite el juego

Cuando un niño no condicionado está enredando con algún objeto, con algún concepto está investigando, pero dependiendo de la edad del participante lo llamamos de una u otra forma: destripar frente a diseccionar, Arquímedes frente a los niños en la bañera… No hay ninguna diferencia entre un niño que juega y un adulto que haya pasado a la historia por su capacidad de creación o por algún descubrimiento. Los grandes creadores han sido adultos que han conservado su capacidad de juego, su curiosidad. Debemos preservar la curiosidad. Debemos estar muy atentos, qué herramientas necesitan para lo que están haciendo, qué necesitan de nosotros para que les podamos servir, no adelantarnos a sus preguntas, a sus demandas.

No es lo mismo partir de la necesidad del adulto para hacer algo que de la necesidad del niño para preguntarlo.

Confiar en el juego

jose miguel castroLa sociedad no confía en el juego de los niños, no les deja que se desarrollen. El juego se destruye, se manipula y luego no se sabe qué puede pasar. Hay que descubrir qué es lo que pueden hacer los niños, hay que confiar en ellos porque pueden aprenderlo todo. Siempre que juegan manipulan, exploran, descubren cosas, por medio de su juego descubren habilidades sociales, emocionales, de todo tipo.

Para dejar de juzgar algo tenemos que saber, hay que aprender, conocer cosas, hay que reflexionar.

Si fuéramos marcianos y llegáramos a la tierra, vemos a un niño gateando, después de haber visto a humanos bípedos desde el telescopio, el marciano estaría tentado a decir que mal anda y lo pondría de pie. ¿Por qué nos sentimos seguros de que va a andar? Porque sabemos que está grabado en nuestro código genético, conocemos el desarrollo. El concomiendo nos va a permitir dejar de juzgar y confiar plenamente.

Hoy en día hay suficiente conocimiento sobre el juego de los niños como para ser capaz de dejar de juzgar.

No es lo mismo no hacer nada hasta que el niño termine una cosa que estar con él comunicando que tú valoras lo que está haciendo, y él lo va a sentir, de modo que ya no necesita tu aprobación.

Dos ideas finales

  • Valorar es tomártelo en serio. Cuando un niño está haciendo «garabatos» es un trabajo de investigación completísimo: descubre que puede representar el mundo, está probando palancas, combinaciones, ritmo, presión… Lo puede hacer de cualquier manera mientras el adulto hace otra cosa. Pero el adulto también le puede dar un papel blanco, un bolígrafo que pinta excelentemente, en el suelo o en la silla o en la pared, colocándole en una posición cómoda, el adulto le está asistiendo. Cuando él termina, él ya se da cuenta de que el adulto ha dado importancia a lo que hace, que se lo está tomando en serio. Cuando el niño acaba, el adulto  lo da la vuelta, pone el nombre del niño (la firma), la fecha y lo guarda en la carpeta para que no se estropee. No necesita ninguna valoración, el niño ha necesitado al adulto asistiendo y dando valor a lo que hacía
  • Cuando niños diferentes aprenden diferentes cosas en entornos diferentes con adultos diferentes se sienten seguros e inician un aprendizaje que deriva (Derivas Personales), no se sabe a dónde va. Pero cuando lo vemos después y miramos hacia atrás, vemos ese recorrido extraño (que no se parece a un programa), tiene un orden que tiene que ver con las necesidades personales de cada niño, y que no podía ser de otra forma dadas las características personales de ese niño. Les estaremos permitiendo ser  personas diferentes, que crecen seguras, que satisfacen sus necesidades, fuertes y seguros de sí mismos, personas que confían en ellos mismos.

Jose Miguel Castro. Jugar, vivir, aprender. La deriva personal



Texto Diraya | EducaciónDemocrática |

Imágenes SteveMcCurry | Diraya | Ibarrekoliburutegui | ArnoStern |

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Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

9 Comentarios

  1. Había tenido la oportunidad de saber algo sobre Miguel Castro ( hay algunas conferencias suyas colgadas en la red ) Comparto muchas de las ideas que comunica, pero me duelo de la dificultad de llevarlas al aula.
    La homogeneidad de los grupos y la masificación de estos nos hablan de una realidad bien distinta a la del taller en el que se desarrolllan sus clases.
    Pero de todo es extrapolable el respeto al juego, el no juzgar, el no dirigir, el ayudar.
    Creo que muchas personas que tienen o han tenido contacto con la educación, con los niños, nos pueden aportar diversas visiones de una misma realidad. Y eso, hará más ancha nuestra mirada. Pero es tarea de cada uno de nosotros encontrar nuestro equilibrio.
    Gracias por compartir Palo, Es un gusto leerte.
    Mercedes

  2. Muy interesante Pablo. No conocia la propuesta pedagógica de Miguel Castro y creo que tu artículo nos acerca de forma muy clara a sus ideas y su práctica. Estoy de acuerdo con Mercedes que es difícil de llevar a la práctica en las escuelas tal como hoy las conocemos, pero el mensaje queda… nos vamos empapando.
    Ahora bien, iniciativas como estas en horario extraescolar… podrian estar más cercanas a la realidad. De hecho encontramos familias concienciadas que han abandonado la informática, el inglés, el deporte competitivo y buscan opciones alternativas y compartir actividades con sus hijos. En Catalunya existen diferentes experiencias… Se trata de crear y expandir conciencia.
    Un abrazo

  3. Queremos disfrutar con juegos y momentos que no busquen un premio sino que sean el premio en sí mismos. Desde Kalakas aplaudimos ilusionad@s este tipo de mensaje, nos unimos a la filosofía de desaprender y de liberar a nuestros pequeños para que exploren e imaginen sin nuestros aburridos límites.

  4. Muy interesante , de hecho hace un año que estoy trabajando en mi taller con el sistema de ARNO STERN ,los resultados son increíbles ,los niños disfrutan del juego con total libertad.

  5. Es maravilloso… El azar me llevó a conocer a Miguel Castro y a Vega Martín asistiendo a la formación que ofrecen en Diraya, en Bilbao. Es increíble las conquistas que hacen los niños y todas las personas, cuando se eliminan el juicio, las relaciones de poder, las rígidas normas. Me ha encantado la forma tan clara en que lo has compartido. ¿Te importaría que colgara el link en facebook? Gracias de nuevo y un saludo!

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