sentimientos en el aula
Expresar los sentimientos es algo primordial en un aula de infantil, pero conseguirlo no siempre es tan fácil. A veces su edad temprana, otras veces su propia timidez lo dificultan. En nuestras manos está el facilitar las herramientas a los niños para que se vean con la confianza de expresarlo libremente y cómo no, ser capaces de acompañarlos en ese camino y no hacernos cargo de sus sentimientos.
Si es positivo llorar, por qué se dice «No llores«, cuando un niño no quiere darnos un beso, ¿qué sentimiento genera en el adulto?. Todo el mundo tiene derecho a enfadarse, estar furioso, contento, alegre o triste y hay que respetarlo.
Sergio Pfoertzsch Biet
Diplomado en Educación Infantil y Psicomotricista en Práctica Psicomotriz Educativa Aucouturier. Trabaja como tutor en el segundo ciclo de Educación Infantil del Colegio Cristo de la Guia (Madrid, España).

7 Comentarios

  1. Hola Pablo!
    Hace unos años trabajando en una Casa de Niños de la CAM, tuve un peque que lo pasó muy mal en el periodo de adaptación. Yo le decía cuando lloraba: «no pasa nada». Al cabo de un mes seguía llorando mientras se decía a sí mismo: no pasa nada, no pasa nada….

    Al mismo tiempo completaba mis estudios de Psicopedagogía y hablando de estos temas, claro, me dí cuenta de mi error… Para él si que pasaba.
    En esos momentos hay que acompañar su sentimiento, no ocultarlo. Desde entonces me replanteo cada día, cada instante todas las palabras que les digo a los peques. Es mejor decirles cosas así: «Ya sé que estás triste porque mamá no está, pero después de jugar aquí y contar un cuento (por ejemplo) vendrá a buscarte»
    Un saludo!

  2. Hola Sergio, tienes toda la razón. Todo el mundo tiene el derecho de expresar sus sentimientos y hay que facilitarles el poder hacerlo,yo se lo digo a mis alumnos para que ayuden a los pacientes a expresar sus miedos o lo que necesiten decirnos. ¿Cómo vamos a impedir que un niño se exprese de la forma que necesite?. Primero necesitamos entender qué nos quiere decir y eso es lo realmente difícil para el adulto. Los niños se expresan de maravilla, el problema es que los adultos NO LOS ESCUCHAMOS porque siempre vamos con prisa, etc.

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