El 21 de Marzo llegó la primavera. Con ella entraron muchas ideas en el aula, luz, colores y mucha actividad. Este nuevo trimestre comenzamos a ver flores en nuestro entorno y con estas, conocimos a dos en particular: Amapola y la Margarita «las dos flores orgullosas» de la mano, y otros amigos.

Con las dos flores, surgieron muchas preguntas, inquietudes y mundo por explorar tando dentrodel aula como fuera de ella. ¿Qué colores tienen? ¿Por qué se pelean? ¿Qué comen? ¿Dónde viven?…y un largo etc.

Partiendo de este punto de interés que apareció en el aula, comenzamos a investigar y a dar respuesta a tantas preguntas que surgían.

Las competencias como las disciplinas van inter-relacionadas y de manera multidisciplinar. Para ello, entramos y  salíamos del aula  para buscar respuestas y contrastar información (documentándonos con libros, cuentos, proyecciones en pizarra digital y búsquedas de información en internet…etc) y poco a poco se iba construyendo nuestro propio conocimiento de lo que nos rodea y entendíamos como tal.

 
«La primavera, no está en el aula» Dos flores orgullosas

Algunos de los alumnos con sus familias, trajeron un día algunas margaritas y amapolas. Decidimos trasplantarlas en nuestro pequeño huerto del cole. Aprendimos todo lo relacionado con el acto de efectuar dicha acción (partes de flores, relacionar plantas con cuento, alimentación, luminosidad, animales…).

Poco a poco las emociones se enlazaban con la naturaleza. La naturaleza con la alimentación cobraba importancia, ya que aparecieron hortalizas y frutos para plantar en nuestro huerto…Todo era bienvenido en el aula, para construir nuestro aprendizaje. Y las familias nos aportaban todo tipo de recursos que veían interesantes o que ellos en sus momentos libres encontraban fuera del cole (parques o excursiones al campo).

En el patio, se empezaron a proyectar representaciones del cuento de las «Dos flores orgullosas» jugando a que eran abejas que comían flores, o burros rebuznando. Su interés iba cada vez mayor, y era increíble ver como sus aprendizajes se enlazaban y los relacionaban con otros «proyectos» anteriores realizados (la familia aplicable a los animales y plantas, ya que son seres vivos).

Con los Músicos de Bremen, formamos una gran orquesta. Aprendiendo las posibilidades, formas y sonidos de cada uno de los instrumentos y luego tocando como toda una formación grupal. De esta experiencia apareció y nos llevó a crear una canción de las flores. En la que nos derivó a aprender el Vals de las flores – Tchaikovsky y la primavera de Vivaldi.

Después de dos meses, esa primavera que nos alteró a todos. Mostrándose con una gran luz solar que nos despertaba por las mañanas. Hoy comenzamos a bailar el Vals de las flores, que será nuestro gran acto de final de curso…Y todo lo que se nos presente, abriendo las puertas de nuestra aula de Picasso con la gran colaboración de nuestras familias.
 
«Cada día aprendemos, que mañana podremos aprender algo nuevo. Sólo tenemos que abrir las puertas para dejar volar nuestra imaginación» 
 

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