Decenas de carreteras están siendo cerradas al tráfico durante un máximo de tres horas a la semana como parte de una campaña nacional para traer de vuelta las “calles de juego”. Niños jugando en las calles de Londres, 1926-1927.
Es una imagen que parece pertenecer a una época pasada: los niños pequeños que juegan juntos en las calles sin tráfico. Pero ésta no es la década de 1930, se trata de la Gran Bretaña moderna.

Niños jugando en las calles de Londres 1926-1927
Niños jugando en las calles de Londres 1926-1927

Decenas de carreteras en todo el país se están cerrando a los coches para que los niños jueguen con seguridad en la calle después del colegio.
Es parte de una campaña nacional para traer de vuelta las “calles de juego”, hace tiempo una visión común hasta su declive en la década de 1980. Las nuevas “calles de juego” son designadas por los ayuntamientos siguiendo peticiones de los residentes y, hasta ahora, 24 autoridades locales se han suscrito, con muchos más que se espera sigan su ejemplo. Se estima en la actualidad hay más de 80 calles de juego designadas en Inglaterra y Gales.
Naomi Fuller, de “Jugar fuera” – una empresa sin ánimo de lucro que ayuda a los residentes a crear las calles de juego – dijo: “Las calles sólo cobraron vida con los arrastres, las bicicletas, la rayuela y la tiza”.
Las Calles de juego se introdujeron por primera vez en 1935 por Leslie Hore – Belisha, el ex ministro de Transporte, del Partido Liberal, quien también introdujo las balizas Belisha.
La ley calles como patio de recreo, que recibió la aprobación real en 1938, permitió a las autoridades locales cerrar las calles residenciales al tráfico entre las 8 de la mañana y la puesta de sol y siguió debido a su preocupación por el número de niños muertos en accidentes de tráfico, con 12.000 muertos entre 1924 y 1933.
En 1963, había 750 “calles de juego” en Inglaterra y Gales, identificadas por las señales en cada extremo. Sin embargo, como la venta de automóviles se incrementó y los coches aparcados en la calle dejaban poco espacio para el juego, se convirtieron en algo casi olvidado hacia la década de 1980, dicen los activistas.

Niños jugando a las cartas en las aceras de Whitmore Reans, Wolverhampton en 1978

En 2011, un grupo de padres en Bristol, preocupados por la salud de sus hijos y su falta de juego al aire libre, decidió aplicar una ley diseñada para regular fiestas en la calle para cerrar su calle a los coches.
Más tarde ese año, el Ayuntamiento de Bristol introdujo una política según la cual los residentes pueden cerrar su calle al tráfico durante un máximo de tres horas a la semana para jugar.
La idea se extendió y, a raíz de una subvención del Departamento de Salud, a los padres que establecieron la primera calle de juego formaron “Jugar fuera”. En la actualidad ofrece apoyo y asesoramiento a los padres que desean crear sus propias calles de juego en otras partes del país.
En la actualidad hay 40 calles de juego sólo en Bristol y el concepto se ha extendido a otras áreas del ayuntamiento, incluyendo Brighton, Hertfordshire, Oxford, Reading, Sussex y Norwich. Por lo general, las calles están cerradas por un par de horas a la semana o mes, con los residentes que actúan como vigilantes, ayudantes en cada extremo para desviar el tráfico.
Tras su reaparición, el Heritage Lottery Fund (HLF) ha concedido una subvención de 58.000 libras a un proyecto diseñado para contar la historia de las “calles de juego”.
El dinero se le ha dado a “Londres Play” – una organización benéfica que trabaja para mejorar el juego de los niños en la capital. Se trabajará con el Museo de Londres para contar la historia de seis “calles de juego” de la capital.
Algunos jóvenes y sus padres se entrevistarán con los residentes de más edad acerca de sus recuerdos de infancia y jugar en la calle. La información se utilizará para formar parte de una exposición, que se inaugurará a finales de este año.
Paul Hocker, director de desarrollo en “Londres Play”, dijo: “las calles de juego se introdujeron originalmente a consecuencia de los temores por la seguridad vial y las muertes de niños – ahora es por la obesidad infantil. Los niños llevan vidas más pasivas y sedentarias, contemplando las pantallas más tiempo. El juego es una gran manera de conseguir que los niños hagan ejercicio sin saberlo”.

Y agregó: “La gente de mi edad, de cuarenta y tantos años, disfrutaba saliendo de casa. Y ahora se preguntan, ¿por qué la infancia moderna es tan diferente de la mía?
“Aprendí juegos como Knock Down Ginger (Llama al vecino y corre) y Red Rover (Este y Oeste) en las calles de otros niños, no de adultos. Esos juegos se han perdido y creo que este proyecto es una oportunidad para revivir algunos de esos juegos que se han perdido por el camino”.

Dame Jenny Abramsky, presidente de HLF, dijo: “Este proyecto recuerda un momento en que los niños jugando en las calles residenciales urbanas era una visión común. Una parte de la historia de nuestra sociedad, olvidada por algunos y desconocida para muchos, se revitalizará ayudando a cruzarse a las generaciones en las diversas comunidades locales implicadas”.

 

Artículo publicado en el Diario The Telegraph, el sábado 22 de febrero de 2014.

http://www.telegraph.co.uk/health/children_shealth/10654330/Streets-are-alive-with-the-sound-of-children-playing.html

Autora, Claire Duffin.

Traducción, Sergio Pfoertzsch.

Sergio Pfoertzsch Biet
Diplomado en Educación Infantil y Psicomotricista en Práctica Psicomotriz Educativa Aucouturier. Trabaja como tutor en el segundo ciclo de Educación Infantil del Colegio Cristo de la Guia (Madrid, España).

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