El inicio de curso en Bachillerato

Por
Publicado el 16 de septiembre de 2014

Los primeros días con un grupo nuevo son importantes. Tradicionalmente, las primeras clases con los alumnos son para presentarte y presentar la asignatura. Eso es a lo que los alumnos están acostumbrados. Sin embargo, mi primer día de clase con mi grupo de 1º de Bachillerato fue diferente.

iniciobachilleratoSimplemente quise atreverme a hacer algo distinto a las tan manidas presentaciones. Quise escuchar qué tenían que decir y qué tenía yo que aprender de ellos para poder facilitarles el aprendizaje a lo largo del curso.

Nada más presentarme les pedí que se pusieran en círculo. Miradas de extrañeza, cuchicheos. Empezaban a descolocarse. No era lo habitual. Una vez sentados en círculo, les digo que es importante, ya que vamos a estar mucho tiempo juntos, que nos conozcamos y que para ello es necesario mirarnos a los ojos de ahí el habernos sentado en círculo. Ya hay atención en sus miradas. De la sorpresa inicial hemos pasado a la expectación. Ellos no lo saben todavía, pero en ese momento comienza a generarse un campo de aprendizaje en el que alumnos y profesores juntos vamos trayendo todo lo que somos al aula.

Era la primera vez que yo me planteaba un inicio de curso así. Normalmente, la lealtad y el miedo al qué dirá el resto de compañeros habían actuado en mí. Esta inicio quise que fuera distinto y desde ese momento hasta el final del curso la magia se apoderó del grupo y de mí cuando interactuábamos. Hasta tal punto que ellos me daban momentos que yo necesitaba y al revés.

En esta primera sesión, así sentados en círculo, comencé diciendo que lo que les proponía era un juego: empezar a conocernos. Un juego en el que tenían que empezar diciendo su nombre, cómo se sentían y qué esperaban de este año. El desconcierto se hizo evidente. Sus caras volvieron a mostrar sorpresa. Alguien les preguntaba cómo se sentían. Hubo alumnos que entraron muy rápido en el juego. Eran capaces de decir asustado, nervioso, sorprendido…. Otros, en cambio, no pasaban del bien o mal. Cuando respondían así yo les preguntaba “¿qué es para ti estar bien o estar mal? porque igual para ti estar bien o mal tiene otro significado al que yo le doy” Así pasamos la mayor parte del tiempo. Cuando alguien decía bien o mal, me miraban y se reían. En el fondo tenían que ser conscientes de lo que estaban sintiendo en ese momento.

Mientras ellos iban hablando, se me iba revelando muchísima información al ver cómo hablaban, su postura corporal, su tono de voz e incluso el uso de ciertas palabras que resonaban en mí. La unión de lo dicho y lo intuido iba tejiendo una red invisible que comenzaba a unirnos. El cierre vino con una pequeña reflexión: la forma en que nos sentimos determina cómo venimos al aula y nuestra disponibilidad para aprender.

En esta primera sesión experimenté qué es el Campo, así con mayúsculas, cómo uno sintoniza con él y cómo uno se siente disponible para dar lo que el campo necesita si deja los conceptos y toma como guía el corazón y la intuición.Sé que esa sesión fue importante para ellos y para mí. Ellos descubrieron que en mis clases hay permiso para hablar de sentimientos y de lo que les pasa; yo que la sensación de confiar y abandonarse al campo es mágica.

Comenzamos la segunda sesión entusiasmados. No hizo falta pedirles que se pusieran en círculo. Ellos ya me lo iban preguntando. En esta sesión comenzamos igual que terminamos, contando cómo nos sentíamos. Fue muchísimo más fluido y más rápido. Conectaban al segundo con sus sentimientos y en el caso de que no fuera así y obtuviera la respuesta bien o mal, automáticamente les pedía que especificaran qué era sentirse bien o mal para ellos. Yo sentía que el campo fluía y era fructífero porque ellos aportaban lo que eran al resto del grupo En sus respuestas aparecían muchas cuestiones familiares que no quise abordar todavía puesto que tenía preparado un ejercicio para días posteriores relacionado específicamente con ello. Todo la información que iban generando sumaba y volvía a crearse una sensación de confianza y seguridad en el grupo.

orden-bachilleratoDespués de esta primera ronda de sentimientos, les lancé varias preguntas:  “¿Hay orden en la vida?, ¿Cuál es ese orden? ¿Cuál es el orden en tu familia?”

Algunos captaron rápido la cuestión y fueron aportando sus opiniones y vivencias sobre el orden en la vida y en las familias. Cuando acabaron, les pedí que se ordenaran de mayor a menor. Tuvieron que preguntarse día y mes de nacimiento con el consiguiente desorden.

Cada pregunta y cada movimiento es información que se obtiene del grupo: quién le cuesta ordenarse, quién no está contento con su orden, quién le gustaría estar en otro orden. Una vez acabado el ejercicio, reflexionamos sobre cómo se sienten allí sentados. Mientras van hablando me doy cuenta de que son un torrente de información y de fuerza. Están ansiosos por hablar y decir cómo se sienten y cómo viven aquello que les está pasando. Me doy cuenta de que estoy en un grupo excepcional, que se van a sostener unos a otros y que poseen una inmensa fuerza. Son capaces de abrir sus corazones a gente que ayer no conocían o al menos no conocían mucho, se exponen y dan al grupo de una forma muy generosa. Yo tampoco los conocía mucho ayer pero ya me siento parte de este grupo, fluye el flujo de energía y de información entre nosotros. En todo momento yo me siento conectada a mí, a ellos y al presente. Estoy relajada y a la vez tensa, no es una tensión incómoda, sino de estar presente en ese momento, aquí y ahora. Con sus reflexiones acerca del orden, la jerarquía y la pertenencia acabamos esta sesión.

La tercera y cuarta sesión van a ser diferentes. El sentarnos en círculo y decir cómo nos sentimos está ya más que interiorizado y fluye de manera natural. En estas sesiones lo que les propongo es jugar al teatro. Vamos a presentar a nuestra familia como si fuera una obra de teatro. Escogen a los representantes entre los alumnos para hacer de sus padres, hermanos y abuelos o cualquier miembro de su familia que viva con ellos o ellos consideren importante. La entrega a este ejercicio es total. Los alumnos van realizando la configuración de sus familias y las presentan al resto. De manera visual y en 3D queda representado cómo es, quién está o no está, quién está colocado de una manera o de otra. La información es riquísima y variadísima. Exponen muchos modelos de familias todos hermosos. Es una manera de traer a los padres al aula, hacerlos visibles en este espacio. Los padres siempre están en nuestros alumnos, sólo que con este ejercicio se hacen visibles. A algunos les resulta fácil presentar a sus padres; a otros nos tanto. Surgen asuntos difíciles para ellos. Hay risa y también llanto. En algunos momentos siento la necesidad de intervenir para acompañar o mostrar una imagen diferente. Siempre pido permiso para intervenir. El ambiente es de respeto y de aceptación de cada familia y de cada asunto. Son dos sesiones muy emotivas. Ellos ya han trabajado su entrega al campo en dos sesiones preparatorias y ahora son capaces de exponer delante del grupo sus familias y sus asuntos más íntimos para que los puedan mirar.

Después de estas cuatro sesiones, el curso continúa con contenidos propios de la asignatura de manera natural. Ya se ha hecho un trabajo importante para todos. Me doy cuenta de que ya se ha formado una red de conocimiento y de aprendizaje y comenzamos a trabajar la asignatura. Curiosamente a lo largo del curso, van surgiendo asuntos importantes en sus vidas, algunos relacionados con la actividad académica y otros con su vida personal, que reclaman la atención. En estos casos, son los propios alumnos los que me piden que nos sentemos en círculo porque quieren tratar algún asunto importante para ellos y al hacerlo es el grupo el que permite la expresión de los sentimientos a la vez que sostiene y contiene el torrente emocional. Por supuesto, empezamos todos los días con la pregunta “¿Cómo te sientes hoy?” como una forma de que ellos sean conscientes de sus sentimientos y de ver cómo está el grupo ya que en función de sus respuestas se puede trabajar de una manera o de otra.

despedida-bachilleratoPor último, decir que la pasada semana iniciamos la despedida de este curso. Nos pusimos en círculo nuevamente y les hice una única pregunta, “¿Qué te llevas de este curso?”

Las respuestas fueron todas de agradecimiento y de alegría por haber creado un grupo compacto que los ha sostenido durante todo el curso y en el que todos se han sentido incluidos y escuchados. Muchos me dijeron que en un principio para ellos no tenía sentido los primeros días y los ejercicios que hicimos pero que ahora se daban cuenta de para qué les habían servido. Yo me sentí muy agradecida por haber podido acompañarlos y trabajar con ellos desde el corazón.

 

Imágenes de Flickr: Kate Ter Haar, Alex Graves, RelaxingMusic

Mª Paz Soler Jerez @mpazsoler
Mª Paz Soler Jerez @mpazsoler

Latest posts by Mª Paz Soler Jerez @mpazsoler (see all)

1 comentario/s en El inicio de curso en Bachillerato
    • Rosalba
    • 25 agosto, 2016
    Responder

    Gracias por este trabajo tan excepcional. Empezar el curso con el reconocimiento a los alumnos y a sus familias, es un gran comienzo.

Deja un comentario

Change this in Theme Options
Change this in Theme Options

Send this to friend