portada ojos de niñoLos profesionales de la infancia tenemos la suerte de poder asistir con bastante frecuencia a estas escenas de asombro. Cómo los pequeños detalles y las novedades les dejan ensimismados. Esos ojos de niño que acojen la vida que sale a su encuentro.

Cada día, cada momento ven cosas nuevas, llamativas, enigmáticas o extraordinarias. Es esa capacidad de asombro la que añoro ahora. Está claro que el niño no se asombra en la misma forma que el adulto. Según va creciendo, sus asombros son mucho más raros de lo que sus preguntas dejarían suponer. El asombro proviene de un contraste, como confirma Chateau:”No son los hechos en sí mismos los que asombran al niño, sino la contradicción que el contraste hace resaltar entre los hechos” .

Decía Platón que el pensamiento es hijo del asombro (Iris es hija de Thaumas,). Etimológicamente asombrado es Attonitus, golpeado por el trueno, eso es emoción, angustia, curiosidad, sorpresa, admiración. Cuando tenemos esta capacidad como adultos, profundizamos en nuestras propuestas, ya que es el asombro el que hace progresar el pensamiento, el que hace interrogar, buscar una respuesta.

“Los niños son una oportunidad cotidiana para volver a asombrarnos” Catherine L’Ecuyer

Cuando pisamos este mundo, nos asombramos de cada descubrimiento. Pero da la sensación que, según vamos creciendo, perdemos esta capacidad. Cuantas más experiencias tenemos de nuestra relación con el entorno, menos novedades encontramos en nuestra rutina.

¿Cuándo dejamos de asombrarnos? Yo quiero volver a mirar como un niño…

Fuentes para profundizar

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

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