La revolución tecnológica que nos invade, en especial las pantallas, despierta en nosotros sentimientos encontrados. Unas veces valoramos positivamente lo que nos facilitan el trabajo, el acceso a la información, las comunicaciones interpersonales, las relaciones entre nosotros, su introducción en el aula, la naturalidad con la que los niños las manejan… Pero al mismo tiempo vamos siendo más conscientes de que nos separan unos de otros, nos absorben y sólo nos centramos con ellas.

Incluso valoramos aquello que antes hacíamos: salir al parque, ir a buscar a los amigos a sus casas, quedar para jugar con un nuevo juguete; y ahora no, pues las pantallas generan una dependencia en la infancia, se convierten en la única fuente de divertimento para los niños.

Este artículo es una primera parte centrada en el sueño y referida a cómo nos afecta. Servirá para introducir un posterior artículo sobre cómo afectan las pantallas a la vida cotidiana de los niños, la visión que se tiene en diferentes partes del mundo y lo que están interpretando diversos expertos de muy diferentes campos.

Cada vez hay más estudios qPantallas 1ue hablan sobre la incidencia de las pantallas retroiluminadas en nuestro sueño. Cierto es que algunas nos han acompañado desde hace mucho tiempo, como los ordenadores portátiles y las consolas pero el boom vivido con las tablets y los Smartphone lo ha universalizado.

En un curso de Nacho Calderón sobre desarrollo neuromotor, lo ejemplificó muy gráficamente. Cambió la dinámica de grupo en que se colocaban los asistentes por altura o edad a colocarlos según el número de pantallas que tenemos en nuestro hogar. Visto así uno puede pensar que no son muchas pero sólo hay que ponerse a contar las televisiones (porque muy poca gente tiene ya sólo la tele en el salón), los Smartphones, tablets, reproductores de música (ipods) … y de 5 pocos bajarían.

En ésto no hay una valoración subjetiva, no es bueno o malo, es una realidad. Tenemos pantallas hasta en la nevera y la lavadora, cuando no están conectadas al Smartphone. La cuestión es el tiempo que le dedicamos a esas pantallas, el uso que hacemos de ellas e incluso la dependencia que hemos creado hacia ellas.

Mecanismos de regulación del sueño

Siempre pensamos que el sueño es una consecuencia lógica al cansancio acumulado a lo largo del día pero tenemos un ritmo interno, llamado ritmo circadiano que es el que en gran medida lo regula. Son variaciones rítmicas que sufre nuestro organismo de manera regular en ciclos de aproximadamente 24 horas.

El ritmo circadiano está regulado a su vez por relojes que son bastante estables aunque se ven afectados por la temperatura y la luz. El ritmo circadiano en mamíferos está situado en el Núcleo Supraquiasmático (NSQ), que a su vez está en el hipotálamo. Una alteración temporal del ritmo circadiano es, por ejemplo el Jet Lag asociado a los viajes de larga distancia en avión.

Dipl.Ing. Peter Dehoff - From Illumination to Messages.ELC/CELMA-February, 2012 – European Parliament,Brussels
Dipl.Ing. Peter Dehoff – From Illumination to Messages.ELC/CELMA-February, 2012 – European Parliament,Brussels

Los primeros sensores de luz que tenemos son las células ganglionares, que están situadas en nuestra retina junto a otros fotorreceptores. Dichas Células son las que informan directamente al NSQ de lo que sucede, la intensidad de luz, momento del día, etc. Ésto incide directamente en la cantidad de melatonina que se segrega, menor durante el día y mayor por la noche.

¿Qué es la melatonina? La melatonina es una hormona que actúa directamente sobre el ciclo sueño-vigilia pero también se ha descubierto su influencia sobre el sistema inmunológico, el sida, el cáncer, el envejecimiento, la depresión, el insomnio, las migrañas, etc.

Nuestro cuerpo no se comporta igual durante el día y durante la noche. El reloj indica a la piel en función del momento del día si tiene que estar más o menos preparada para resistir la acción del sol, también el estómago se ve afectado pues de día está en constante espera de comida mientras que de noche se relaja y descansa.

«Nuestro cerebro necesita un tiempo para desconectar

y permitirnos entrar en la Fase REM»

Pues bien, resulta que las pantallas modernas, las llamadas pantallas LED emiten en su mayoría en el rango de onda corta, también conocida como onda azul, que afecta directamente a todo este entramado tan complejo. Este rango es el más similar a la luz solar. LógPantallas 2icamente la distancia a la que utilizamos estas nuevas pantallas de nuestra cara es inferior a 50 cm. Éstos son dos factores fundamentales que ayudan a explicar la influencia de éstas en nuestro sueño.

Nos hemos acostumbrado a estar tumbados en la cama, con luz tenue leyendo en el tablet o en el smartphone, con el pijama puesto pero aunque seamos capaces de dormir en cuanto lo dejamos a un lado, nuestro cerebro necesita un tiempo gradual de desconexión para relajarse totalmente y entrar en la fase REM. No se sabe con exactitud la proporción de tiempo que hay entre una cosa y otra pero sí hay estudios que demuestran que cuando se dedica ese tiempo a las pantallas no descansamos lo suficiente y nuestro organismo no está el tiempo suficiente en la fase REM. (Se ha estimado en 30′ de pérdida de sueño por cada 5′ que pasamos mirando).

Este artículo está basado en diferentes estudios leídos durante mucho tiempo en relación a las pantallas y su interacción con nuestro organismo. Yo no soy científico, no he hecho estos descubrimientos por mi cuenta, pero sí me descubrí mirando el smartphone porque me parecía que había vibrado, o que había sonado (era el del vecino que suena igual), mirando si alguien habia comentado mi última foto… Los estudios están centrados en los adultos y ahora es cuando se empiezan a ver repercusiones, situaciones, comportamientos distintos por parte de los niños. ¿Ha cambiado algo en ellos? ¿El qué? ¿Qué podemos hacer?

Pantallas y niños la semana que viene.

Bibliografía:

Perspective: Casting light on sleep deficiency. Charles Czeisler. Revista Nature. 23 Mayo 2013.

El uso de ‘smartphones’ y tabletas antes de dormir multiplica los problemas de sueño. Javier Salas. esmateria.com 22 de mayo de 2013.

http://esmateria.com/2013/05/22/el-uso-de-smartphones-y-tabletas-multiplica-los-problemas-de-sueno/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+materia%2Fnoticias+%28Materia%29

Leer en una tableta antes de dormir empeora el sueño. Daniel Mediavilla. El Pais. 22 de diciembre de 2014.

http://elpais.com/elpais/2014/12/22/ciencia/1419266786_960983.html

Sergio Pfoertzsch Biet
Diplomado en Educación Infantil y Psicomotricista en Práctica Psicomotriz Educativa Aucouturier. Trabaja como tutor en el segundo ciclo de Educación Infantil del Colegio Cristo de la Guia (Madrid, España).

3 Comentarios

  1. Mi casa es una de esas «raras» que solo tienen una tele en el salón. Me parecía importante el reunirnos para ver algo, consensuar qué es lo que elegíamos… Ahora mis hijos son adolescentes, cada uno con su smartphone. Han sido de los últimos en sus cuadrillas en tenerlos, pero ya hace tiempo que los tienen. Cada vez es más dificil que estemos todos juntos viendo la tele pero cuando lo estamos, siguen los smartphons en sus manos. Su atención está a mil bandas o a ninguna, no lo sé. Esas pequeñas pantallas son lo último que ven a las noches y lo primero que miran al despertase. Todo esto me pilla por sorpresa, no había pensado en este al reflexionar en la manera de educarles ¡no existían! había pensado en la tele, teléfonos o videoconsolas… pero la tecnología crece más rápido que mis hijos, y ya es decir. Me encuentro poniendo más normas ahora que cuando eran pequeños: fuera móviles de la mesa, fuera móviles a partir de las 11:30, no quiero que durmáis con el móvil debajo de la almohada escuchar música de un mp3… pero su salud está en juego. No me gusta nada el rol que desempeño pero leer artículos así me ayudan a tomar conciencia de la dimensión de este tema. Muchas gracias

    • Muchas gracias por tu comentario. Como tu dices la tecnología avanza más deprisa que nuestra capacidad de asimilación. Ofréceles a tus hijos el artículo para leerlo. Estar conectado a las nuevas tecnologías no implica estar enganchado.

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