Cómo educar niños y niñas felices y seguros

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Publicado el 17 de junio de 2015

Hace poco me invitaron a participar en unas Jornadas que tenían por título “Educando niños felices y seguros” y mirarpara preparar mi intervención lo primero que hice fue preguntarme ¿cómo se educan niños felices y seguros? ¿Qué debemos hacer los adultos para que los niños y niñas crezcan felices y seguros? Después de dar algunas vueltas, mi respuesta fue: mirar, escuchar, respetar, ofrecer seguridad y dar al juego el lugar que le corresponde.

Mirar, con una mirada verdadera y profunda, viendo no solo lo que hace el niño/a, sino todo aquello que quiere decirnos con sus acciones, gestos y palabras. Mirar más allá de lo evidente y verlo a él o a ella en su conjunto, íntegramente, como un ser único, con unas necesidades y capacidades que no tienen por que ser las nuestras o las de cualquier otro niño/a.

Debemos desear Escuchar. Escuchar más allá de las palabras, sus palabras, conteniendo la necesidad de responder, de aleccionar, de ofrecer inmediatamente soluciones. Los niños y niñas (y los no tan niños) necesitan poder expresarse, expresar sus emociones, comunicarse y para que esto suceda es necesario que sientan que se les escucha.

Respetar al niño/a, algo que parece tan obvio ¿verdad? Parémonos un momento a pensar si el respeto que sentimos por los niños y niñas es el mismo que sentimos hacia los adultos.

El niño, la niña, tiene pleno derecho a ser protagonista de su desarrollo, como ser activo, como actor y no sólo actuado por otro, como sujeto, y no como objeto, en desarrollo, competente a su nivel, con iniciativas, deseos, aptitudes y proyectos propios. No podemos cargarle con nuestras inseguridades y miedos o con nuestros deseos y expectativas, él/ella debe escribir su historia propia y nosotros debemos permitírselo.

“Muchas veces demandamos el respeto del niño hacia al adulto, pero el respeto debe ser mutuo y el adulto debe dar ejemplo”

El respeto y la empatía deberían conformar nuestro día a día con los más pequeños, deberíamos recordar que son personas, con una historia propia de la que nosotros formamos parte, pero la cual no nos pertenece. Sería muy injusto para ellos negarles su individualidad, su originalidad, la elección de su propio camino.

Ofrecer seguridad física sí, pero también emocional (de esta nos olvidamos la mayoría de las veces, si noescuchar siempre). Debemos ayudar al niño/a a poner palabras a sus emociones, contener y acompañar  favoreciendo su autonomía y la comprensión del mundo que le rodea. Debemos ofrecerle límites que estructuren, que contengan, límites claros y con sentido, no límites para castigar o “para que aprenda”.

El niño, la niña, debe sentirse seguro, confiar en sí mismo y en su entorno.

Y por supuesto, situar en el lugar que le corresponde al Juego, ya que el juego es la manera que tienen los niños de situarse en la vida, de relacionarse, de vivir, de ir asimilando conceptos para después, a su debido momento, situarse en el mundo de los adultos.

“El niño no juega para aprender, sino que aprende porque juega” 

Muchos piensan que se deben realizar puntualmente actividades de juego para desarrollar esta o la otra capacidad, pero lo cierto es que el juego es la forma en la que los niños/as están, son; los niños y niñas necesitan, deben poder, crear y jugar libremente.

El juego es en sí mismo la herramienta de comunicación y expresión que tienen los niños y niñas y la mejor, y única, forma de aprender, porque a través del juego favorecen el desarrollo social, emocional y cognitivo, expresan sus emociones, descubren, comparten y crean.

Recuperando las palabras de Francesco Tonucci: “Si un niño no juega no crece, no se desarrolla, no aprende. La principal actividad con la que creamos los cimientos sobre los que luego construiremos nuestra vida es el juego. No es casualidad que la Convención de los Derechos de los Niños dedique a la escuela y al juego dos de sus artículos, el 28 y el 31”.

Cynthia Gómez Quiles

Cynthia Gómez Quiles

Psicomotricista especialista en Psicomotricidad Aucouturier, Educadora Social, Educadora de Masaje Infantil. Fundadora y Directora del Centro Espacio Vivo, en Elche (Alicante), donde llevo a cabo sesiones de Ayuda Psicomotriz Terapéutica, así como Formación a Profesionales y diversas actividades dirigidas al ámbito familiar (Masaje Infantil, Espacios Familiares, Talleres para Madres/Padres...).
Cynthia Gómez Quiles

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2 comentario/s en Cómo educar niños y niñas felices y seguros
  1. Responder

    he sido entrenador de rugby infantil ,hay un dicho popular “en la cancha se ven los pingos “y como el rugby es un juego de equipo (no hay otro que yo sepa )cuando alguien anda mal ,todos andan mal ,por ello siempre he tenido mucha precaución en observar ,oir ,hablar con los padres (pocos ),si tienen hermanos mas grandes o chicos también ,cuando un niño cambia su forma de jugar porque si ,me volvía loco tratando de encontrar la causa y esto que lei vendría muy bien para los entrenadores que forme durante 5 años .Gracias muy bueno lo que dices .(no soy docente ,fui médico ,ayudante instructor en la UBA,leí psicología ,y estudie durante mi carrera psicología médica.

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