El inicio del curso escolar es un momento de explosión de emociones. En las etapas más maduras, el reencuentro y la expectación predominan. Según vamos acercándonos a los más jóvenes, afloran sentimientos… Durante los primeros días de septiembre, los profesionales de la infancia se preparan para acoger a unas criaturas muy sensibles. En las semanas de septiembre, lo que conocemos como Periodo de Adaptación, los niños que llegan a las aulas y cambian el espacio de su casa por la escuela, los padres por las educadoras, el parque por el patio, los hermanos por los compañeros, los sabores hogareños por los del comedor… Y a veces nos extraña que lloren…

Para esta ocasión, nuestra propuesta era conocer cómo viven este proceso los adultos, quienes van a acompañar a los niños:

  • Cuando los niños conocen el espacio y a los profesionales, es un encuentro más tranquilo.
  • Los profesionales lo afrontan con ganas, nervios y seguridad
  • Existe miedo a que las familias rechacen al profesional
  • La expectativa es más dura de lo que luego es.
  • Si los niños confían en el profesional, se abren a conocerle ganan la seguridad que necesitan
  • Son momentos de mucho aprendizaje.
  • La frustración está muy presente cuando el profesional no consigue calmar a los niños
  • Se centran en cómo está el niño y olvidan cómo están ellos
  • La contención desde fuera y desde dentro, tanto de los niños como de los profesionales, genera lazos afectivos y seguridad.
  • Cuantas más veces has recorrido ese camino, más sencillo es volver a él.

Parece que la angustia es la emoción más característica de este periodo. Y también parece que cuando desaparece la angustia finaliza la adaptación.

imagen flickr SammCox
imagen flickr SammCox

Para mí, es un momento de establecer lazos, de generar conexiones con los niños, con sus familias, con el centro. Y de la calidad de esas conexiones depende el desarrollo del año. Una de las claves para que esos lazos sean fuertes es la confianza. Estamos en el aula porque tenemos la confianza de nuestros jefes; las familias dejan a sus hijos en el aula porque confían en nosotros; lo niños superan sus dificultades porque sienten esa confianza.

En las reuniones antes de comenzar el curso se habla mucho sobre cómo estar con los niños, pero se dice poco de cómo estar con nosotros mismos durante esos días.

Antes de terminar, quería agradecer a los equipos educativos de la Escuela Infantil del Hospital de Torrejón, de la Escuela Infantil Altamira del Banco Santander y de la Escuela Infantil Hospital de Fuenlabrada su colaboración en este artículo.

Para vosotros, ¿qué significa este momento?, ¿cómo vivís este proceso?, ¿qué consejos daríais a los compañeros?

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

1 Comentario

  1. Me gusta el comienzo de curso, conocer a niños y a familias nuevas, volver a ver a los antiguos alumnos que han dado un cambio en el verano significativo, y poner en rumbo a toda la escuela, organizando bien los tiempos, las entradas y salidas, la información a las familias, resolver las incidencias etc. En el aula me iba muy bien en este proceso, conectaba enseguida con los niños y no recuerdo ningún curso complicado o muy duro. Desde la figura de apoyo y dirección la mirada cambia, observo situaciones que antes no veía, me siento más calmada con los niños, entiendo mejor a las familias, siento que la experiencia me hace más sensible y resuelvo mejor, con más temple, las situaciones conflictivas, pero eso no impide que acabe agotada físicamente.
    Si las ratios en el primer ciclo son elevadas, en este periodo son “insufribles”.
    Los adultos somos determinantes en este periodo, es por ello que las familias y educadores debemos aunar criterios y establecer una estrecha comunicación, ya que somos los portadores del afecto, de la calma y del entendimiento que los niños necesitan en esos momentos.

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