Esta reflexión surge de las conversaciones previas y posteriores que surgen con varios grupos de 3 años a la hora de ir a la sala de psicomotricidad. A la pregunta ¿a qué venimos a la sala? muchos respondían a jugar y acto seguido recordaban todo lo que no se puede hacer. Mi respuesta ante eso es «hay que cuidar a losLaberinto de la vida compañeros, a la gente que nos rodea». En diferentes conversaciones con niños de diferentes edades siempre se acuerdan antes de aquello que no pueden hacer, de lo que no se debe hacer, de la parte negativa de las situaciones cuando en todas ellas la parte positiva juega un papel vital.

Como adulto y a título personal muchas veces me doy cuenta de que defino las cosas, digo normas desde el NO, cuando debería ser desde el SE PUEDE. Con ello no quiero decir que el NO deba estar ausente pues es una palabra fundamental, simplemente me surge la idea ¿de donde les viene a los niños esa percepción desde la negación?¿los adultos transmitimos esa visión de que hacemos aquello que se nos permite de manera implícita con todas las restricciones impuestas?¿pretendemos que los niños sepan lo que pueden hacer aprendiendo primero lo que NO pueden hacer?¿remarcamos las actitudes o acciones negativas y las positivas quedan en el olvido?¿tenemos miedo a decir NO?¿educamos desde el SI, desde el NO o buscamos un equilibrio?

1 Comentario

  1. […] Las normas y los límites nos ayudan a crecer. Desde pequeños, vamos proponiendo a los niños unas barreras abstractas sobre las que se apoyarán para avanzar. Poco a poco vamos completando su album particular, van coleccionando las normas de casa, las del colegio, las del código de circulación vial, las de los juegos con los compañeros… Y todas ellas consiguen que el niño desarrolle un “sentido común” condicionado por lo que se le ha dicho que no puede hacer. […]

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