Todo es importante. Ya lo decía Jose María Toro en su libro “Educar con co-razón”

En clase todo es relevante, todo es importante, porque cualquier momento es el mejor momento: una posibilidad de ser, crecer, aprender, vivir, convivir; una invitación para encontrar y encontrar-se. Todo, incluso los mini detalles que pueden pasar muchas veces por desapercibidos aparecen cargados con una gran significación.

A veces admiro a quienes pueden pasar el día observando a los niños, sin las prisas que genera un currículo tan estricto. El otro día pude hacerlo, generar un paréntesis en esa prisa que a veces llevamos en el aula, esas metas alas que tenemos que llegar. Y en mi pequeña burbuja pude ver a los niños descubrir el color verde (y no será por las veces que se trabaja el color en el aula), pero esta vez era diferente.

verdeeee

Dentro del caos ordenado que sucede cuando desaparece la rigidez del horario, ellos estaban jugando con papel celofán de distintos colores y de repente uno de ellos descubrió que combinando el papel azul y el amarillo nacía el verde. Y lo gritaba entusiasmado por todas partes: ¡mira, es verde! ¡verdeeee!

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

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