Las comunidades tienen su calendario de fiestas y tradiciones, en la escuela infantil 0-3 la decisión de celebrar materialeseventos festivos es muy compleja dada la temprana edad de las niñas y los niños, para los que la introducción de actividades que suponen una ruptura de la cotidianidad introduce en el día a día una carga de motivación adicional, argumento que por si mismo no es suficiente para que se produzca un verdadero aprendizaje.

En nuestra escuela decidimos seleccionar las fiestas tradicionales más significativas, a priori nos pareció fácil: magosto, Navidad, carnaval y la fiesta de fin de curso (en el colectivo es muy tradicional). El criterio a seguir para la celebración de fiestas tradicionales en la escuela es el valor socializante de la comunidad educativa ya que los vínculos de relación entre escuela y familia tienen aquí un escenario propicio para enriquecerse. En el caso que nos ocupa, la Navidad, las oportunidades de participación y colaboración de las familias son muy numerosas y no se limitan a la aportación de dulces el día de la fiesta, la implicación es mucho mayor, más espontánea y muy creativa.

Taller con las familias. Haciendo árboles de Navidad.

Una de las propuestas que más nos involucra a todo el equipo a lo largo del curso escolar son las actividades sorpresa para niñas y niños con el fin de provocar alegría, entusiasmo y motivación: llenar el pasillo de hojas secas, papel, paraguas,…. abrir la puerta del aula y encontrarse materiales diferentes, colocados de una determinada manera para favorecer la creatividad y la imaginación,…en esta línea de trabajo se nos ocurrió para trabajar la tradición navideña un taller con las familias para la elaboración de árboles de Navidad con material de reciclaje.

En una reunión previa del equipo educativo se tomó la decisión de elaborar cinco árboles de Navidad: con neumáticos, con cajas de frutas, con paraguas, con latas de refrescos y con una escalera. La idea era dedicar quince días a la recogida de materiales entre el equipo de la escuela ( neumáticos, cajas de fruta, escalera), familias y entorno (latas de refrescos, paraguas, cápsulas de café y piñas).

Con el grupo de mayores, que encuentran placer en experimentar con la pintura de dedos, también acordamos pintar piñas y bolas de porespán.

​El día del taller varias familias se dedicaron a la elaboración de guirnaldas para adornar los árboles, la escuela dispuso del espacio y de los materiales, pero confió en las familias asistentes en la toma de decisión de como deberían ser las guirnaldas. De igual modo, dispusimos en varios puntos de la entrada del material para la elaboración de los árboles de Navidad, pero el resultado es fruto de acuerdos y decisiones compartidas, las familias no fueron meras espectadoras ni ejecutoras de la decisión del equipo educativo.

De las cinco propuestas, la idea del árbol de Navidad con paraguas, no se materializó, fueron muchos los esfuerzos pero no encontramos la fórmula para que la estructura no se viniera abajo. Una vez más la implicación de las familias participantes es digna de mención, hasta el último momento intentaron buscar una solución. Realmente la escuela lo vivencia como un éxito, al día siguiente, todas traían ideas para volver a intentarlo, es decir, al salir de la escuela mantuvieron la ilusión, las ganas de participar!

El taller de familias vino acompañado de la necesidad de trabajo previo: elaboración y recopilación de materiales, diseño de las actividades, organización, dinamización de las propuestas,…casi siempre este trabajo requiere de tiempo fuera del horario lectivo, es decir, necesita de la voluntad de los profesionales implicados y familias para su realización. El tiempo es el recurso principal: tiempo para decidir el qué, el cómo, y el cuándo; tiempo para organizar el qué, el cómo, y el cuándo; tiempo para desarrollar el qué, el cómo, y el cuándo; y tiempo para disfrutar del qué, del cómo y del cuándo.

No es un tiempo perdido, todo lo contrario, es tiempo de ilusiones, de entusiasmo, incluso de impaciencia imaginando las reacciones de las niñas y los niños. No decepcionaron, los pequeños miran extrañados las novedades, los medianos se acercan y tocan los materiales, miran asombrados para los árboles de Navidad de la entrada, y los mayores son capaces de relacionar, de identificar los materiales que llevaban días trayendo de su casa y saber que los árboles de Navidad se construyeron con ellos, los tocan, los cuentan, comentan cual les gusta más, pregunta por la estrella que le falta al árbol de la escalera, preguntan porque no está terminado el árbol de las latas,.. en definitiva, el objetivo se ha cumplido: implicar a toda la comunidad educativa en la celebración de esta tradición favoreciendo los vínculos entre la familia y la escuela. En la escuela es el mejor de los regalos. Ya llegó la Navidad.

Somos conscientes de la necesidad de reflexionar sobre todo lo que rodea a la fiesta de la Navidad en la escuela, ésta y otras fiesta como el carnaval, adultos empeñados en disfrazar a niñas y niños, que ni siquiera caminan y lloran porque el disfraz les da calor, no les deja moverse y sus adultos de referencia no hacen más que pedirles que sonrían para la foto. Con todo, la propuesta nos deja agradables recuerdos de relaciones consolidadas y experiencias compartidas.

arboles de navidad

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