Hemos hablado mucho sobre la situación actual de los niños, de cómo las nuevas tecnologías están acaparando prácticamente su vida diaria y cómo, si no están manejando un smartphone, tableta o viendo la televisión están pensando en cuando lo harán.

«Hay más espacios de juego al aire libre además del parque»

Cada vez hay más gente con propuestas de recuperar las calles como espacio de juego, que los niños no pierdan su carácter social o lo dejen únicamente para su jornada laboral en el colegio, como si el resto de contacto humano fuera del entorno familiar fuese exclusivo del centro educativo o el parque los fines de semana.

La reflexión viene a cuento porque el otro día en el aula (aula de 1º de 2º ciclo de infantil, 3 años), para preparar unaFuerza 1 actividad de plástica le di a cada niño un palo de polo para que lo partiera en trozos con sus propias manos. Primero me preguntaron que si de verdad podían romperlo, pues no es habitual que les den permiso para romper algo. Lo interesante fue a continuación al comprobar cómo la mitad de los niños era incapaz de romperlo. En algunos casos buscaron estrategias para romperlo y lo pisaron o empujaron contra el suelo pero un gran número de niños no fue capaz. De ahí surgieron momentos de enfado, frustración de los niños con ellos mismos pues no eran capaces de hacer algo que les pedía. ¿Me había excedido pensando que podían hacerlo?¿Era algo complicado?¿Se necesita mucha fuerza?¿Estaban preparados para «romper» un objeto con permiso?.

Fuerza 2

«Parece que sólo interesa que los niños sean hábiles con las manos»

Tras todas esas preguntas me planteé si no sería una consecuencia más de la desnaturalización de la infancia e hice varias pruebas con ellos. Les di plastilina nueva. Un paquete pequeño, nuevo y muy duro a cada uno. La mayoría dijo que estaba muy duro y tras intentarlo un poco lo dejaron a un lado por imposible. Al mismo tiempo hice juegos de dedos y manos con ellos con un teatro de sombras donde fue muy satisfactorio comprobar que eran muy hábiles.

Mi intuición se hizo más consistente. La infancia de hoy en día tiene una gran habilidad de prensión, una movilidad en los dedos muy desarrollada pero al mismo tiempo una fuerza inexistente en las manos y el brazo en definitiva. Quizá sea por estar manejando pantallas pequeñas que exigen mucha coordinación óculo-manual pero al mismo tiempo no rompen palos, tiran piedras por encima de los árboles, construyen cabañas, cavan hoyos para jugar a las canicas o se suben a los árboles para ver un nido de orugas.

«La vida de la infancia actual debería estar enriquecida con los gratos recuerdos de nuestra infancia para sumar y no perder o cambiar»

Cada día que pasa pienso más en todo aquello que los niños, alumnos e hijos, están perdiendo de nuestra historia Fuerza 3personal cuando podría ser un suma y sigue. La naturaleza es parte fundamental de la infancia, no se la neguemos, incorporémosla a nuestras vidas de ritmos agotadores.

Las nuevas tecnologías están ahí, no hay que negar su existencia ni sus cualidades, pero el campo, el juego en la calle no se recomienda en los anuncios entre juego y juego o entre video y video de youtube, somos los padres, maestros, adultos en definitiva los que tenemos que demostrar al niño lo bueno que es.

Navegando hemos encontrado este video que de manera gráfica muestra estas cosas de las que hablamos. Eso sí, las cosas no son blancas o negras, a favor o en contra, disfrutemos de la amplia gama de grises que la vida nos brinda.

Pantallas e infancia

Y por si os interesa más el tema, los enlaces a los artículos que ya hemos publicado sobre el tema

Infancia y pantallas

Pantallas y sueño

Sergio Pfoertzsch Biet
Diplomado en Educación Infantil y Psicomotricista en Práctica Psicomotriz Educativa Aucouturier. Trabaja como tutor en el segundo ciclo de Educación Infantil del Colegio Cristo de la Guia (Madrid, España).

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Tu nombre