Una de las formas más sencillas de organizar la vida en el aula son los equipos de trabajo. Este esquema ayuda a que se generen las relaciones e interacciones. Agrupo las distintas estrategias en dos opciones principales:

  • Hacer los grupos antes de que lleguen los niños
  • Hacer los grupos después de que lleguen los niños

Antes de que lleguen

Suelen ser propuestas más tradicionales, como el orden alfabético, donde bien el nombre o bien el apellido de la criatura es lo que condiciona que esté en un grupo o en otro. Otras veces, se habla entre los colegas para recoger información sobre los niños y así, atendiendo a las características de ellos, se hacen grupos equilibrados, donde se tienen en cuenta aspectos como el sexo, la energía, la actividad o la edad.

Después de que lleguen

El camino de la confianza. Podemos confiar en el criterio de los niños para que ellos solos decidan dónde y con quién quieren convivir durante las jornadas escolares. Podemos confiar en la fenomenología, por ejemplo, metiendo en una bolsa tarjetas o símbolos que representan la mesa del equipo en el que van a estar, para que cada niño escoja uno (sin mirar) que le llevará al lugar en el que debe estar.

equipos de trabajo

A mí, la estrategia que más me gusta es la de la confianza. El mundo les ha puesto frente aquí para algo, así que podemos dejar al mundo que nos diga dónde debe estar cada uno para desempeñar su papel.

Cuando cada pieza del engranaje (del sistema) está en el lugar que le corresponde, la máquina funciona. El éxito de un equipo de trabajo depende, principalemente, de quiénes sean sus miembros y del lugar que ocupen dentro de ese sistema.

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