Se hacen arreglos

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Publicado el 18 de mayo de 2017

¿Por qué dejamos de arreglar las cosas?

Desde que nos invadió la idea de la Obsolescencia programada (enlace) la vida dio un giro hacia el comprar-romper-tirar-comobsocescencia programadaprar. Poco a poco fueron desapareciendo los especialistas que arreglaban cualquier cosa. Con la crisis, algunos expertos en soluciones emergieron para ayudarnos a resolver estas situaciones. Incluso pasamos por una fase en la que “salía más barato” comprar una impresora nueva que cambiar los cartuchos de impresión… Ahora empiezan a surgir “resucitadores de objetos“, personas que gracias a sus oficios alargan la vida a objetos estropeados.

El aula es un reflejo de la sociedad, donde cada vez que pasa algo malo o inadecuado, se resuelve con un simple “perdona”. A veces ni siquiera se pide o se pregunta por ese perdón, porque es algo que se da por hecho. Nos cuesta mucho mirar más allá, pensar en cómo está el otro con lo que ha sucedido. Vivimos con tanta prisa que no somos capaces de pararnos a mirar.

Nuestro presente

Hace unas semanas, Ares nos hablaba de algunos de los principios en los que se habían basado para transformar su patio en jardín, y allí aprendí que eso que hago yo de basurilla  se conoce como Teoría de las partes sueltas de Simon Nicholson. Que es tan sencillo como jugar con cosas rotas, materiales que nos ayudan a simbolizar, a crear desde lo desconocido.

Nosotros (criaturas y profe) nos hemos especializado en resolver situaciones. Ante un problema, buscamos las mejores soluciones (totalmente subjetivas). Y es en esa reflexión que hacemos juntos ante situaciones donde algo se ha roto: un papel, un libro, un lapicero, un corazón, el alma… donde buscamos el mejor camino para arreglarlo.

En el aula, cuando algo se estropea, tenemos que arreglarlo. Ese es el primer paso en nuestra cadena de resolución de situaciones. Y quienes mejor saben medir qué se necesita para arreglar todos estos desajustes son ellos, las criaturas. Confiad en sus criterios, sí, en los más pequeños, los que saben poner un castigo donde más les duele, porque son sus compañeros.

Así que es verdad, se hacen arreglos en nuestra clase, de todo tipo, porque un corazón sano llega a la felicidad con más seguridad.

Pablo Ruiz Boj

Pablo Ruiz Boj

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).
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