Mamá, ¡cuéntame algo de cuando era bebé!

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Publicado el 15 de noviembre de 2017

Son pequeños, tienen dos, tres o cuatro años, son los tesoros de la familia y, de repente, dejan de serlo. Mamá y papá están diferentes. Se inicia un nuevo proceso mágico y, después de unos siete, ocho o nueve meses, algo que formaba parte de su mundo abstracto se concreta. Ahí está el bebé, pequeño, frágil. Ya no se sienten pequeños, ahora son grandes y siguen teniendo dos, tres o cuatro años.

celos hermano pequeñoLos padres tratamos de demostrarles lo grandes que son, la cantidad de logros que pueden superar por ser mayores. Ellos, que viven en un mundo de extremos donde todo se clasifica (bueno o malo, grande o pequeño, largo o corto, ruido o silencio…) parece que necesitan sentirse parte de algo más grande. En cierta manera, su lugar ha cambiado y nosotros, los adultos, afianzamos ese cambio de pequeño a mayor.

En esta nueva realidad, en esta etapa familiar, ellos solo quieren achuchar, mimar, besar a esas criaturas tan delicadas que ahora forman parte de su vida. Y tienen tantas ganas de hacerlo, que no pueden controlar la fuerza y a nosotros, como padres, nos preocupa que les lastimen. Y en esas mañanas, tardes o noches de ten cuidado, así no, con suavidad… Se paran en el mundo y nos dicen

mamá, ¡cuéntame algo de cuando era bebé!

Porque, en cierta manera, añoran no el ser pequeño otra vez, si no el ser consciente de lo que era ser pequeño. Ahora, como observadores externos de esos años maravillosos, sienten envidia de una criatura arropada por unos progenitores que lo dan todo por ella. Como todas las personas que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor pero desde la perspectiva del presente, quieren volver a vivir esa etapa con los beneficios de ser mayor.

Los niños de estas edades dividen la vida en 5 etapas: bebé, pequeño, mayor, padre, abuelo. Catalogan a cada individuo de su alrededor en una de estas candidaturas.

Los padres solemos acudir a “recetas mágicas” que ayuden a los niños a superar su etapa de celos. Hay pautas que nos recomiendan loabuelo y nietos especialistas y que seguimos como fieles a esa religión: enseñarle las fotos de cuando estábamos con él, dedicarle tiempo, hacer actividades específicas para niños mayores… Y, al final, después de quebraderos de cabeza, de riñas y rabietas, llegan ellos, esos pequeños que se sienten mayores y nos dejan sorprendidos con su simple demanda, que empieza por ellos y lo van extendiendo hacia cada miembro de la familia. Son especialistas en dar las soluciones más sencillas a los problemas más complejos, solo tenemos que sentarnos a su lado y escucharles.

Van desarrollando un pensamiento de lo que concierne a todos, porque si mi hermano es bebé, y yo fui bebé, papá y mamá también fueron bebés. Y llenando de datos ese razonamiento tan sencillo y complejo, podemos observar cómo su árbol genealógico se va generando a partir de las palabras, de las miradas, de los gestos que le transmitimos cuando le contamos algo de cuando papá era bebé, o de mamá, o del tío o de los abuelos. Y me encanta ver esa mirada de los abuelos cuando escuchan la pregunta y tienen que transportarse a los primeros recuerdos, volver a verse niño y repasar, desde esa distancia, la trayectoria.

Pablo Ruiz Boj

Pablo Ruiz Boj

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).
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