Algo más que comer

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Publicado el 10 de enero de 2018

Es el comedor un laboratorio de múltiples aprendizajes significativos. Previo, durante y posterior a este acontecimiento late la socialización, el lenguaje, la lógica, el equilibrio, la autorregulación, la atención, la memoria, la motivación y el bienestar físico y psicológico de los niños que hacen de este momento algo más que comer.

El acto de comer es uno de los principales momentos de la jornada en la escuela, por no decir el principal. A su alrededor se dan otras actividades con el fin de asegurar una alimentación saludable, y no nos referimos solamente a la cantidad de comida ingerida. El conjunto de propuestas debe constituir, desde nuestro punto de vista, una oportunidad para que pequeñas y pequeños sientan la hora de comer como una situación agradable y con un amplio abanico de sensaciones.

Esta cita de Rebeca Wild nos parece fundamental a la hora de afrontar la dinámica del comedor:

Pero lo más importante es comprender que, en definitiva, no es necesariamente lo que se come lo que alimenta, sino lo que realmente se asimila. Aunque una madre bien intencionada llene la boca de su hijo con la cantidad prescrita de calorías, vitaminas y minerales, ella no puede imaginarse el bien o el mal que le ha causado, porque es el mismo organismo del niño el que finalmente regula sus procesos alimentarios. […] El atentado más peligroso contra el apetito es cometido por las peleas y malos ambientes a la hora de estar sentados juntos en la mesa“. Rebeca Wild.

La constante reflexión de todo el equipo de la escuela nos permite estar atentos a las necesidades de las niñas y niños y adaptar, dentro de nuestras posibilidades, la organización y planificación del comedor para que este momento central del día a día se desarrolle posibilitando todos los alimentos posibles:

Nos alimentamos de tranquilidad

Empezamos temprano para evitar las prisas y poder desarrollar las rutinas con buen ritmo (somos muchos) pero con posibilidades de pausas.

Nos alimentamos de autonomía

Respetando el interés y posibilidades de cada niña y niño. Son numerosas las propuestas para la actividad autónoma, tanto en lo que se refiere a las habilidades y destrezas como puede ser: coger y poner el mandilón del perchero, lavar y secar las manos, poner la mesa, etc, como en lo que se refiere a la autonomía en la toma de decisiones: donde sentarse en la mesa, recoger cuando no tiene más hambre, repetir si quiere más,…

Nos alimentamos de libertad en los movimientos

Muy ligado a la autonomía son las acciones que la niña y niño pueden desarrollar libremente. Tal y como tenemos planificado y diseñado en el momento de comedor y en la vida de la escuela en general es fundamental para nosostros potenciar la libertad de movimiento. Es por eso que para ir a comer pequeñas y pequeños se mueven entre su aula y el comedor sin usar la fila india o el tren, sin ir agarrados del mandilón del otro…, caminan entre un espacio y el otro y no se pierden, tropiezan menos y se paran, casi siempre se paran, porque ya tenemos previsto que lo hagan y los estímulos están presentes para captar su atención.

Nos alimentamos de rutinas

No se contradice con nuestra línea de trabajo, son necesarias. En la organización escolar las actividades se repiten, tanto para los adultos como para las niñas y niños, todos los días con la misma frecuencia: la higiene previa al comedor, poner el mandilón, escuchar un cuento,….son elementos indicativos para ellos de que pronto irán a comer. Sentarse, poner el babero, beber agua, coger el pan, coger el plato de comida, recoger,…son acciones que a medida que crecen hacen con mayor destreza e incorporan otras nuevas (echar agua en el vaso con una jarra, servirse la comida, limpiar las mesas,…).

La higiene inicia el momento y lo termina, lavar las manos y los dientes, recoger los manteles, poner la lavadora y marchar a dormir son las últimas actividades del día en la escuela para muchas niñas y niños, y también son rutinas que dan por finalizado el momento de comer.

Nos alimentamos de relaciones

El ambiente relajado y tranquilo propicia el diálogo entre niñas y niños y con los adultos que los acompañan, pero sobre todo entre iguales. Es un momento increíble donde se potencia el lenguaje, la colaboración, la empatía,..

Nos alimentamos de situaciones de conflicto

Desde que empieza hasta que acaba, son muchas las situaciones que requieren poner en marcha estrategias para la resolución de conflictos: evitar las prisas entre turno y turno, la niña o niño que no quiere comer, que le cae el plato de comida, alguien que no quiere poner el babero, que vierte agua con la jarra, que repite de comer y luego no lo quiere, quien habla demasiado alto, quien tiene dificultades para mantenerse sentado mientras come, quien abre el grifo con demasiada fuerza para lavar las manos,…. Algunos conflictos son relativamente fáciles a la hora de encontrar una estrategia para resolverlos, otros tienen mayor complejidad. En conjunto son una oportunidad para crecer y un esfuerzo de los adultos de mejora. Valoremosla!

En definitiva, nos alimentamos de vida, de la vida entre iguales, de la vida de la escuela.

Cristina Llinares Francisco

Cristina Llinares Francisco

Trabaja en la Red de Escuelas A Galiña Azul de Galicia. Actualmente con funciones de dirección en la Escuela Infantil de Tui.
Cristina Llinares Francisco

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2 comentario/s en Algo más que comer
    • Luisa
    • 10 enero, 2018
    Responder

    Non podía ser de outro xeito! Parabéns Cris precioso artigo!

      • Cristina Llinares Francisco
      • 12 enero, 2018
      Responder

      Gracias Luisa! Sabemos que son muchos los factores que influyen en el día a día, es importante poner los esfuerzos de todos en lo que es realmente importante, a veces, es lo más sencillo y los más enriquecedor. Saludos. Haznos una visita!

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