Parece que en la escuela el lugar destinado para las niñas y los niños debe ser el aula. En nuestro centro valoramos necesario aprovechar todos los espacios, incluso  los que a priori se pueden considerar sitios de paso, como en este caso el pasillo, que actúa para nosotras como un lugar de encuentro donde a menudo se comparten momentos entre familias y educadoras, entre los niños y sus educadoras, entre unas familias y otras, entre unos niños y otros.

La idea es sencilla: presentar alguna propuesta aprovechando el espacio libre del pasillo que resulte atractiva y llame la atención de los pequeños y también de los familiares que los acompañan. Las propuestas se pueden encontrar en el techo, en el suelo o en la propia pared, a veces son efímeras porque se recogen en el mismo día y en otras ocasiones permanecen un tiempo formando parte de la estética de la escuela.

Hojas secas, papel blanco triturado, papel de seda de colores, camino sensorial,… para el suelo; globos blancos, paraguas, cometas, cubos con fotos de las niñas y los niños,…para el techo; y en la pared aprovechamos para colocar producciones artísticas de los niños: collages del otoño, lienzos, fotos que documentan la vida de la escuela…..propuestas que además del impacto visual  son lo suficientemente interesantes como para provocar este tipo de reacciones:

  • Entusiasmo, que se vincula con la idea de sentirse incentivado, interesado, comprometido.
  • Alegría, una emoción positiva y agradable que desprende energía para cualquier persona que la observe.
  • Asombro, un estado o sentimiento que tiene como denominador común de su aparición el acontecimiento de algo inesperado, que no estaba previsto.

¿Y por qué hablamos de emociones? Porque con esta propuesta lo que buscamos es provocarlas! Porque compartimos la idea, ya muy difundida, de que todo aquello que conduce a la adquisición de conocimientos requiere de emoción.

Estas emociones son recíprocas, los profesionales proyectamos con entusiasmo y alegría las propuestas que vamos a crear en los espacios de la escuela y en cada una de ellas nos dejamos asombrar y sorprender por las respuestas de las niñas y los niños.

Como ya contamos en una entrada anterior es de gran importancia abrir las puertas del aula: espacios, tiempos y agrupamientos flexibles facilitan que las niñas y niños puedan elegir con autonomía en que espacios construir sus vínculos, y los sitios de paso forman parte en la proyección de estos momentos, también el pasillo que se convierte así en la tarjeta de presentación de la propuesta pedagógica de la escuela.

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