María de la Calle, terapeuta y formadora de práctica psicomotriz educativa pronunció esta frase durante su último módulo de formación. Pero, ¿Qué quiere decir con esto?

Cuando trabajamos estamos inmersas por lo que sentimos y vivimos, condicionadas por nuestra mirada sobre la Infancia, sobre qué hicieron y qué harán, hasta donde pueden llegar los niños y niñas, cuál es su historia, en qué proceso estamos inmersos, qué rutina vendrá después o cómo han vivido los últimos minutos.

Sin embargo, nos olvidamos de estar, de estar presentes y es aquí cuando dice que hay que entrar:

  • Sin memoria para que lo que ha sucedido previamente no condicione la mirada hacia la Infancia.
  • Sin deseo para que tus expectativas no condicionen su acción.

Sencillamente lo que nos propone es que nuestro y su pasado no nos condicione y que además nuestros deseos no fuercen la realidad con expectativas. Es la única forma de tener presencia en el aula y observar lo que acontece realmente, estando en plenas facultades para ajustarnos a las necesidades de nuestra Infancia.

Al aula, sin memoria y sin deseo ;)


Foto Flickr: Sal

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