Muchos han sido los años en los que hemos trabajado en las aulas de las Escuelas Infantiles de una en una. Una tutora, una mirada, una ante el peso que supone el acompañar a todo un grupo. Un grupo de ocho, catorce, veinte necesidades muchas veces muy diferentes. Y así, hemos vivido durante alguna década: cuidando, escuchando, observando, planificando, educando y dispuestas a llegar a cada una de las dificultades que algunas veces presentaban nuestros alumnos/as.

Desde este curso 2017/18 y por iniciativa del Ayuntamiento que se preocupó por investigar como funcionaban en otras Comunidades las Escuelas Infantiles, hemos empezado a trabajar como pareja educativa. Dos tutoras, dos miradas, dos personas para contener a un grupo, para escuchar y dar respuesta a las necesidades de este.

Muchas fueron las dudas que nos asaltaron ante esta nueva situación:

  • ¿ Cómo nos sentiríamos al compartir una tutoría?
  • ¿ Perderíamos el protagonismo que hasta ahora teníamos frente a las familias y frente a los niños/as?
  • ¿ Cómo resolveríamos la disparidad de criterio?
  • ¿Y si no encajaba la pareja educativa  a la hora de llevar un grupo?
  • ¿ Cómo mostrar unidad y coherencia ante las familias?
  • ¿ Sería mejor que cada educadora se ocupase de un número fijo y concreto de niños/as?

Aún hoy, estamos contestando a algunas de estas preguntas, pero lo que sí se puede afirmar es que este cambio ha sido muy positivo.

Los niños/as merecen más ojos que les puedan mirar, más manos que les puedan atender y más oídos para escuchar y entenderles. Las educadoras merecen poder tomar aliento, repartir el peso y sentir que llegan a cubrir más necesidades de los pequeños.

Otra gran ventaja que tiene esta nueva situación es la de poder dividir grupo en varios momentos a lo largo día realizando diferentes actividades con la mitad de niños/as en espacios diferentes de la escuela.

La comunicación entre la pareja educativa se ha hecho imprescindible en el día a día: las siestas de los niños/as, las reuniones y momentos puntuales en el aula nos acercan a compartir, a preguntar y contrastar todo lo que pasa en la clase. Información a familias, actividades, cambios en los espacios del aula y en los materiales, situaciones familiares de cada niño/a…todo, todo, es compartido. Este acercamiento diario nos lleva a la coherencia, a la transmisión de unidad frente a las familias y frente al grupo. Esta complicidad también nos hace poner con gusto más fuerza cuando tú compañera está más cansada y  dejar hacer con toda confianza cuando tú te sientes con menos energía. Se convierte en un baile de respeto y escucha, algo muy positivo como educadora y también un modelo a ofrecer al niño/a cargado de valor y significado.

Los niños/as van y vienen teniéndonos a las dos como referencia. Ellos eligen con quien ir según su momento y nosotras así lo aceptamos. Eligen a quien pedir ayuda, a quien acercarse a dar un beso y también eligen con quien quieren sentarse a comer. Indistintamente una u otra lee un cuento, prepara una actividad o cualquier material.

Con las familias ambas tenemos comunicación , eso sí, siempre toda la información está hablada previamente. Respetamos a quien se acerca las familias, y he podido comprobar que pueden ir a una u otra según su momento, según su necesidad, al igual que hacen sus hijos/as.

Es cierto que mi experiencia es muy positiva, pero se hace imprescindible que exista cierta sintonía en la pareja a la hora de entender la educación y a la hora de entender lo que es un niño.

Sentarse a hablar, comunicarse, escuchar, saber que la otra persona tiene mucho que enseñarnos, entender que tú saber no es el único ni el mejor y ganas de transmitir tus conocimientos, son alguno de los ingredientes para que exista sincronía en la pareja educativa y por tanto, para que se cree un buen clima en el grupo de niños/as.

Considero la pareja educativa una muy buena experiencia para mejorar nuestra práctica educativa y también para ofrecer una mejor calidad educativa a nuestra infancia.

 

 

 

3 Comentarios

  1. Discrepo con el artìculo y en especial con el siguiente punto: ” los niños/as merecen más ojos que les puedan mirar, más manos que les puedan atender y más oídos para escuchar y entenderles. Las educadoras merecen poder tomar aliento, repartir el peso y sentir que llegan a cubrir más necesidades de los pequeños”.
    Los niños tienen que estar con una persona de referencia que los sepa acompañar. Yo no le veo ventajas a la pareja educativa… lo ideal es una persona de referencia y reduciòn de ratios.
    Saludos.

  2. Yo tengo mis dudas con respecto a la pareja educativa. Sobre todo porque por mi experiencia he caído con un educadoras que no seguían mi misma línea y por mucho que intente dialogar, llegar a acuerdos,… no fue posible. Éramos incompatibles y ya está. Lo peor fueron los niños, por mucho que intentamos sobrellevar la situación con naturalidad, ellos absorben. En el primer ciclo no creo que sea bueno que los niños pasen por tantas manos, parto de que se debería de tener una figura de referencia y…¡BAJAR LOS RATIOS!
    A tí la pareja educativa te fue bien y la planteas desde el lado bonito… Eso está bien pero no siempre es así.
    Saludos.

    • Desde luego yo hablo desde mi propia experiencia que ha sido muy buena y enriquecedora. También hablo por muchas de mis compañeras que están muy satisfechas con este cambio, aunque entiendo perfectamente lo que me quieres transmitir.

      En el artículo expongo la idea de que debería existir una forma de educación y una idea de lo que es un niño muy similar para que exista esa sincronía en la pareja educativa. Cuando no se da esto, puede ser una experiencia muy frustrante y negativa.

      Por otro lado, cuando se habla de más manos para atender, me refiero a otra persona más en el aula (a la pareja educativa), no que entren en el aula más educador@s.

      Por supuesto estoy de acuerdo contigo en la bajada de ratios. El año que viene tendremos una bajada aunque para mí no es suficiente.

      Ojalá nuestras condiciones laborales sigan mejorando y se de la importancia que merece a la labor que realizamos ( todos sabemos lo que han sufrido las Escuelas Infantiles de gestión indirecta estos últimos años). En nuestra manos están la edades más importantes en el desarrollo de una persona.

      Gracias por acercarme a tu experiencia y darme tú punto de vista sobre el artículo.

      Un saludo.

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