Un mantra llamado Fin de Curso

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Publicado el 30 de mayo de 2018

Llevamos semanas preparando el fin de curso, ya volviendo de las vacaciones de Semana Santa tocó tomar decisiones sobre las propuestas de actividades para el grupo de mayores, niñas y niños de dos y tres años para los que éste será su último curso, porque en el siguiente se incorporarán al segundo ciclo de Educación Infantil.

Y la verdad, pensábamos que no habíamos caído en propuestas que a nuestro entender son muy desajustadas para nuestro alumnado, como el festival de Fin de Curso con las orlas de recuerdo pero reflexionando nos damos cuenta que las hemos sustituido por otras. No tenemos muy claro si son necesarias o la inercia de celebrar el fin de ciclo nos ha llevado hasta este punto.

Empezamos por la fiesta.

Tuvimos claro que niños tan pequeños disfrutan jugando, no representando canciones encima de un escenario; también nos pareció muy necesario celebrar un encuentro de despedida con juegos y música para decir adiós al curso y a la etapa, y pasar una tarde al aire libre en un monte cercano la consideramos una opción muy apetecible para todos. Este curso será la quinta fiesta en el monte, con juegos diversos, merienda y música tradicional acompañando el fin de jornada. Primera duda: ¿Necesitan de los juegos preparados? ¿No sería suficiente con disfrutar de la naturaleza? ¿No vuelve a ser un afán por entretener? ¿Nos da miedo que se aburran? ¿Es posible tener un encuentro entre familias, alumnado y profesorado sin bullicio? ¿No sería más sereno pasar la tarde compartiendo la merienda y conversando? ¿Recordando anécdotas del curso, o de cursos anteriores, escuchando las expectativas de las familias para el siguiente curso, viendo a los niños jugar entre ellos sin propuestas de juego dirigidas?

Continuamos por el momento camisetas.

Sí, tenemos un momento camiseta para la fiesta del punto anterior. El primer año alguien comentó que los niños del último curso podrían llevar una camiseta blanca con sus manos pintadas y el curso escolar para lucirla el día de la fiesta y de paso que les quedara un recuerdo de su paso por la escuela. Pues, no me digáis por qué, pero nos pareció buena idea, y bueno, tampoco es que sea mala, a ver, los niños quieren pintar su camiseta, les gusta, tienen ganas de ponerla y el día de la fiesta luce muy bonito verlos a todos con las camisetas de colores, y hasta se sienten orgullosos porque ellos la han “pintado”. Pero,…son cuarenta camisetas…cuarenta manos plasmadas….ellos no tienen la destreza suficiente para que no sea una actividad muy dirigida por el adulto… he dicho que parece que les gusta?.

Añadimos el momento pen.

El momento pen es el recopilatorio de fotos que se le entrega a las familias para que se lleven un recuerdo de las actividades que sus hijos hicieron en la escuela. Claro que, para nosotros, toda acción del niño es una actividad, por lo que nos encontramos con muchas fotos, podemos decir que miles de fotos de todas las niñas y niños de la escuela para seleccionar, clasificar y nombrar por carpetas: las fotos del comedor, de la siesta, del momento de lavar las manos, los dientes, los primeros pises en el WC, juegos en el patio, en la clase, las sesiones de psicomotricidad, cuidando a la tortuga Chuchi, a los gusanos de seda, en la huerta, en la biblioteca, poniendo el mandilón, sacando los zapatos, en las propuestas de juego en espacios de libre circulación, en las actividades sensoriales,..y un largo, larguísimo etcétera que van haciendo la carpeta de fotos cada vez más y más grande. Estaréis pensando que ese trabajo será previo a este final de curso, pues sí, estamos todo el curso escolar haciendo fotos, clasificando fotos, borrando fotos y cuando llega la hora de grabar los pens, pues resulta que no te cogen!!! Además tienes que comprimir las fotos! Y os preguntaréis, ¿por qué? Bueno, pues al principio pensamos que ya que hacíamos muchas fotos para tener una documentación gráfica que nos permitiera evaluar y registrar la acción educativa el hecho de compartirla con las familias nos pareció una opción muy aceptable. Tenemos dudas de que esas fotos se lleguen a visualizar algún día, es incuestionable que a las familias les gusta la idea de preservar fotos de sus niños en la escuela, pero ¿cuántas pueden ser las fotos que guardan de ellos en sus móviles? Primera sonrisa, diente, caída, primer baño en la playa, la arena, comiendo chocolate,…etc. ¿Son necesarias tantas fotos? ¿Merece realmente la pena ese esfuerzo de selección y clasificación de carpetas? No lo he dicho pero lo sabéis, no es un trabajo que se hace en horario escolar, es decir, laboral, es una de esas cosas que “haces por los niños”, que todo hay que decirlo, no lo han pedido.

¡La foto!

Sí, sí , la foto de grupo, porque claro, hemos superado el momento orla pero ¿cómo resistirse al recuerdo de una foto en grupo? Pues llevamos un mes esperando a tener a todo el grupo de la clase y nada, que cada día falta uno, así que llegaremos con la lengua fuera al día de la fiesta (día previsto para entregar la foto), porque además después de la foto (imaginar intentando que veinte niños de dos años sonrían a la vez), toca pegarla en una cartulina de color y plastificarla pues parece poca cosa entregar la foto así sin más.

Y ya por último, pero no menos importante, preparamos también una instalación con fotos. Me explico, de vez en cuando en nuestra escuela optamos por propuesta diferentes que provoquen el entusiasmo, la sorpresa, y enriquezcan el juego espontáneo. Bien, pues al final de curso jugamos con esta idea para “homenajear” a las familias y a niñas y niños que dejan el centro porque cambian de etapa educativa. Instalaciones con fotos de los primeros años, de los primeros días, de las fiestas y encuentros,….les gusta, clarísimamente, les emociona, es fantástico ver la expresión de sus ojos reconociéndose de bebés en la escuela, y a las familias recordar, muy emotivo, y claro, más cuestiones para abordar en la recta final de curso: que no nos podemos olvidar de las evaluaciones, que como en esta etapa está tan en tierra de nadie pues que optamos por tener un diario individual por cada niño, un diario de vida, y los estamos terminando, los cuarenta diarios,…todo esto entre salidas a la biblioteca, la radio, la visita de la policía local y los bomberos, el proyecto intergeneracional, las contadas del alumnado del instituto, la huerta, el cuidado de los gusanos de seda y la tortuga, reciclar, la retirada de los últimos pañales (que esperamos pacientemente a que pudieran decidir dejar el pañal pero se acaba el curso y la presión del tiempo apremia, lo que supone niños sin pañal no preparados que tienen escapes claro!) ….y las reuniones del fin de curso: la reunión sobre el período de familiarización para las nuevas familias, las tutorías y los documentos; memorias de los proyectos, memoria del curso, la programación general… en fin, que la fiesta es dentro de un mes!.

¡Qué bien que no celebramos festivales ni hacemos orlas!

Cristina Llinares Francisco

Cristina Llinares Francisco

Trabaja en la Red de Escuelas A Galiña Azul de Galicia. Actualmente con funciones de dirección en la Escuela Infantil de Tui.
Cristina Llinares Francisco

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6 comentario/s en Un mantra llamado Fin de Curso
    • Hortensia Sinués
    • 30 mayo, 2018
    Responder

    Me encanta esta reflexión, exceptuando algunas propuestas, defines otras muchas con las que me identifico, el final de curso lleva una carga de trabajo extra considerable para las educadoras y para la dirección, pero afortunadamente dejamos también atrás orlas y demás acontecimientos festivos que no aportaban nada a nadie.
    Estoy en ese momento de definir y dar sentido a toda esa carga que se nos impone como es el tema de las fotos, me supera de verdad
    Gracias Cristina por compartir

    • Laura
    • 30 mayo, 2018
    Responder

    Os mereceis mas de un 10 por todo ese trabajo que realizais.
    Encantada de que mi hija este en la galiña azul, pena que se acaba.
    Gracias por vuestro trabajo

      • Cristina Llinares Francisco
      • 3 junio, 2018
      Responder

      Gracias Laura, o pracer é noso! Tantísimo temos sorrido coas mostras de inxenio de Irene!

    • Aída
    • 1 junio, 2018
    Responder

    Uff cuántos años haciendo lo mismo tal cual lo relatas … Añadiendo más cosas a ver cada padre coja un post It con lo que traer de comida para que no se repita la comida.a ver hay que imprimir las investigaciones y que queden bonitas, ahh cuidado con la madre de menganito que es una tisquimiquis de caray. Y los globos, y que cada niños se lleve un globo… Y así durante más de 12 años .. el desfile de bebés etc..
    Has dicho verdades como templos . Gracias por exponer tan claro todo lo que hay detrás de un festival

      • Cristina Llinares Francisco
      • 3 junio, 2018
      Responder

      En todas las profesiones, hay muchas cosas detrás del telón! Gracias a ti!

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