freire pedagogía verde

Necesitamos profesionales de la educación que sean personas íntegras, coherentes, con valores e ideales, capaces de arriesgarse.

Un poco sobre ella

Formadora, asesora, y ponente internacional, Heike Freire imparte conferencias y talleres por todo el mundo, desde hace más de veinticinco años. Sus investigaciones sobre las relaciones entre salud, bienestar y aprendizaje en la naturaleza la han convertido en un referente de la Pedagogía Verde, enfoque educativo que ha creado y viene desarrollando desde los 90. Ha publicado centenares de artículos, así como dos obras: «Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza» (Graó, 2011) traducido a seis idiomas, y «¡Estate quieto y atiende!: Ambientes más saludables para prevenir los trastornos infantiles” (Herder, 2017). Con sus amplios conocimientos, su experiencia y su calidez humana, Heike acompaña a educadores, familias, profesionales, escuelas y organizaciones en sus procesos de crecimiento y renaturalización.

Nuestro primer encuentro

Hace cinco años, me topé con un concepto (Trastorno por déficit de naturaleza) que me invitó a investigar entorno a nuevas propuestas educativas ceranas a la naturaleza. Leí a Richard Louv, parendí a utilizar los recursos de la tierra, busqué aulas en la naturaleza, encontré a David Suzuki, y seguí aprendiendo la importancia de estar conectados con el mundo verde.

Y empapado en la necesidad de replantearme el uso de recursos, la necesidad de espacios de juego y la conexión con la naturaleza, empecé a utilizar las redes sociales para acumular conocimientos.

Facebook es una lluvia de contenidos que te mojan como una gran tormenta. A veces hay que abirirse paso para toparnos con personas que sabemos, desde el primer momento, que nos van a enriquecer. Una de esas personas es Heike Freire, con quien me encontré en el grupo «Reinventando patios«.

Respondiendo con sus palabras

ALAYA ¿Cómo y por qué empezaste en el mundo de la infancia?

HEIKE Siempre he sentido curiosidad por nuestra especie, el ser humano, su lugar en el mundo, son para mí un gran interrogante, tanto desde el punto de vista filosófico y psicológico, como biológico, social, espiritual… En nuestro desarrollo, la infancia es una etapa crucial, de modo que entenderla nos ayuda a comprender nuestra naturaleza, las necesidades que nos mueven y lo que ocurre cuando no podemos satisfacerlas; el tipo de sociedad en que vivimos, los adultos en que nos convertimos… etc

No creo que se produzca un determinismo completo entre la infancia y la etapa adulta, como pretenden algunos, porque disponemos de capacidades de resiliencia, somos seres creativos. Pero la infancia sigue siendo la base de todo el edificio, de modo que si queremos contribuir a crear un mundo más humano, más saludable, más respetuoso, más justo…es importante poner en ella nuestros esfuerzos. La riqueza de un país no solo debería medirse por el valor de sus productos y servicios, sino por el amor y el cuidado que ofrece a sus criaturas, por el lugar que ocupan en la sociedad.

Empecé a hacer terapia con niños y niñas cuando aún estudiaba Psicología. Eran criaturas muy incomprendidas, con graves carencias aunque lo tenían “todo” a nivel material. Después, durante un tiempo, me dediqué a la formación y la consultoría y, un poco antes de ser madre, volví a la infancia, acompañando a grupos de niños y jóvenes en varios proyectos educativos en la naturaleza. Ahora, por suerte, puedo combinar ambas cosas: trabajo principalmente con adultos, profesionales, familias y escuelas, pero con la mirada puesta en la infancia.

ALAYA Después de tu trayectoria profesional ¿uno nace o se hace?

HEIKE Cuando era más joven pensaba que una persona debe hacerse a sí misma. Me empeñaba en querer cosas, emprender proyectos, realizar sueños… A veces me frustraba pero volvía a intentarlo, seguía adelante. Confiaba que con disciplina, fuerza de voluntad y trabajo duro podría conseguir cualquier cosa que me propusiera. Ahora me parece que la vida no solo se teje hacia adelante… También se construye hacia atrás. A menudo encuentras el sentido de las cosas después de que hayan sucedido, conectas los puntos de tu trayectoria una vez que los has atravesado. De modo que la vida nos hace tanto a nosotras como nosotras a ella. La tejemos y nos tejemos con algo que está más allá de nuestra voluntad consciente. Con esa fuerza que nos trajo al mundo sin que lo hayamos pedido (nadie que yo conozca recuerda haber decidido nacer), que nos hace respirar a cada instante, sin el concurso de nuestra mente. Esto no significa que no seamos responsables. Significa que no podemos controlarlo todo. Para disfrutar plenamente necesitamos una buena dosis de confianza. Volvernos flexibles como las ramas de mimbre. El mito del hombre que se hace a sí mismo puede resultar atractivo, pero ahora me parece demasiado duro y un poco ingenuo. Prefiero dejarme mecer por el viento y, al mismo tiempo, mantenerme firme. Vivir es danzar con la vida.

ALAYA ¿Un momento educativo que haya cambiado tu vida?

HEIKE Suelo contar que me hice pedagoga hacia los nueve años cuando me cambiaron de una escuela acogedora y moderna, donde no había deberes ni exámenes, no teníamos libros de texto, compartíamos todos los materiales, hacíamos asambleas y tomábamos decisiones; nos ocupábamos del huerto y los animales…; a una escuela disciplinaria, dura, de cemento y castigos, donde llevábamos uniforme, nos vigilaban a todas horas y cualquier impulso natural podía considerarse rebelión…. o pecado… Recuerdo que hasta me controlaban los textos que leía…lo que escribía… En aquel entonces no tenía ninguna teoría, solo vivencias y experiencias intensas, porque era una niña sensible. Y ya sabía perfectamente cuál de los dos escenarios era más positivo para mí.

ALAYA ¿Crees en la educación como medio para hacer crítica? ¿Y como medio para mejorar el mundo?

HEIKE Creo que es efectivamente un medio para conseguir algún fin (personal, familiar, social…), del cual no podemos prescindir porque todo, absolutamente todo lo que hacemos, educa.

La educación es fruto de la convivencia entre jóvenes y adultos y, en general, de la forma en que nos relacionamos unas personas con otras. Cuanta más responsabilidad asumes en la escala social, más impacto tienen los valores que promueves, la actitudes que muestras, la forma en que te comportas, las (in)coherencias entre lo que dices y lo que haces.. Por eso conviene ser y actuar de manera consciente, plantearse los principios, el lugar al que queremos llegar como individuos y como sociedad.

La función crítica es importante, pero no sirve de mucho si no pasas a la acción, si no actúas para cambiar el mundo, no solo en el futuro sino, especialmente, en el presente. Hanna Arendt decía que con cada nuevo nacimiento nace un nuevo comienzo: se abre una posibilidad de repensar nuestra forma de vida, de transformarla, de completarla… Por eso la educación, si es auténtica, va en los dos sentidos: niñas, niños y jóvenes también nos educan. La convivencia con las personas de menor edad genera oportunidades de crecimiento para todas, de hacer y de sentir de otra manera, de repensarnos y repensar el mundo. No podemos acompañarles en sus procesos de crecimiento si no estamos dispuestas a cambiar nosotras también. Educar es en primer lugar educarse, es decir, conocerse, crecer, madurar. Y estar dispuesta a cambiar con el otro. Es una transformación mutua. Hoy, desgraciadamente, buena parte de la educación, en la familia y la escuela, continúa colonizada por una especie de utilitarismo que, en lugar de volcarse al pleno desarrollo de las potencialidades humanas, en armonía con el planeta, persigue principalmente la adaptación del individuo a una sociedad insostenible, totalmente desconectada de lo real/esencial, cada día más enferma. Educamos para conseguir un puesto de trabajo el día de mañana y mejorar la competitividad de un mercado obsoleto, permanentemente insatisfecho, en crisis… Al mismo tiempo, sabemos que en veinte años desaparecerá el 80% de las profesiones actuales. ¿Cómo afecta esto al mundo educativo? De momento nadie se lo plantea. Y aunque conocemos las consecuencias, continuamos despreciando a la naturaleza, el maravilloso medio que sustenta nuestras vidas. De igual modo, nos resulta muy difícil apreciar y respetar la naturaleza singular de cada criatura.

ALAYA ¿Qué necesita la infancia en estos tiempos?

HEIKE Las niñas, niños y jóvenes de hoy tienen necesidades básicas que no pueden satisfacer debido, principalmente, al estilo de vida moderno. La más importante es, desde mi punto de vista, el contacto con la naturaleza, un entorno en el que nuestra especie ha evolucionado a lo largo de cientos de miles de años, el único donde el organismo humano puede desarrollarse de forma saludable. Ningún espacio artificial o tecnológico puede sustituir a los espacios naturales que son un patrimonio de nuestra especie. Por eso la naturaleza debería reconocerse como un derecho fundamental de todas las criaturas, al menos en la etapa de crecimiento, con independencia de su origen social o de su lugar de residencia.

Además de favorecer un desarrollo óptimo y saludable, la naturaleza ofrece a las niñas, jugar en la naturalezaniños y jóvenes la posibilidad de conectar consigo mismas: con sus propias sensaciones, emociones, pensamientos, deseos, intereses…Para crecer en base a esa inteligencia vital, a esa sabiduría innata con la que está dotado todo ser vivo, necesitan que los adultos de referencia, padres y profesores, les consideren, desde el momento del nacimiento, personas completas. Necesitan ser respetados de manera que puedan ejercer su derecho a ser y a decidir sobre todos los asuntos que les afectan. Esto puede resultar difícil porque tanto las familias como la sociedad proyectamos sobre ellas y ellos una serie de aspiraciones que les impiden ser ellos mismos, que bloquean su creatividad y debilitan su autonomía. Estoy convencida que si les escucháramos más, no tendríamos tantos expertos opinando sobre como son o como se sienten. Cuando les escuchas, aprendes muchísimo, dicen cosas muy interesantes, plantean propuestas muy sensatas. ¿Por qué nos cuesta tanto entenderles? ¿Comunicarnos con ellos?

Por último, y en relación con lo anterior, creo que necesitan también espacios propios (ya sean naturales o construidos), lugares que puedan gestionar sin la continua intervención de los adultos, donde puedan ejercer su libertad y desarrollar su autonomía para moverse, sentir, pensar, socializar, negociar, emocionarse, tomar decisiones, imaginar, crear, inventar, arriesgarse, correr aventuras…Las escuelas podrían ser perfectamente esos entornos si, en lugar de empeñarse en “prepararles para la vida”, para un futuro incierto al que supeditamos su momento vital presente, se convirtieran en auténticos espacios de vida. Hoy, desgraciadamente, esos espacios de libertad se encuentran en los bordes de la sociedad, dentro de una pantalla que acaba haciéndoles enfermar o limitando su potencial, en prácticas
marginales, y a menudo peligrosas…Tenemos un debate pendiente sobre la forma en que integramos a los nuevos miembros..

ALAYA Si pudieras viajar en el tiempo al momento en el que comenzaba tu carrera, ¿qué consejo te darías?

HEIKE Me siento satisfecha con mi trayectoria profesional, creo que ha sido un proceso natural y coherente que no podría haberse acelerado ni desarrollado de otra formar. No siento la necesidad de cambiar nada, por lo tanto lamento decirte que no me daría ningún consejo…

ALAYA ¿Algo imprescindible a tener en cuenta por un docente?

HEIKE Que educar no es una técnica, sino un arte sublime, una creación en acto, como decía García Lorca. El arte de acompañar con delicadeza o con fuerza, según lo requiera la persona y la situación. De convivir como un igual, de ser plenamente humana, respetándonos y respetando, aceptando nuestras limitaciones, asumiendo que nuestras imperfecciones son las que nos hacen bellas….y humanas… Supone estar dispuesta a ponerte en cuestión y aprender cada día. A exponerte, a mostrar tu vulnerabilidad, no tener miedo a equivocarte. Confiar siempre. Ser responsable y comprometida con el mundo, desde tus propias ideas, tus propios principios. Necesitamos profesionales de la educación que no solo sean funcionarios (en el sentido de funcionar, de formar parte de un engranaje más o menos
metodolocrático) sino sobre todo personas íntegras, coherentes, con valores e ideales, capaces de arriesgarse. Un poco como aquellas maestras de la República que, llenas de ilusión, por pura vocación y deseo de construir un mundo mejor, se desplazaban a las aldeas más remotas para llevar el conocimiento y la cultura a quienes no lo tenían, pero también cariño y comprensión. Una maestra para mí, es ante todo un ser de diálogo, una ingeniera de puentes.

ALAYA ¿Qué es un niño?

HEIKE Un niño o una niña es un ser humano. Una persona sensible, delicada, enamorada de la vida, con ganas de descubrir el mundo. Con una fuerza enorme. Con necesidades complejas pero también con enormes tesoros. No dejemos que la categoría social, el concepto social creado a finales del siglo XVII, o el rol que nos sentimos obligados a desempeñar como adultos y que coloca al niño o la niña en una posición debilitante porque es el que no tiene voz (infans), el que no sabe o no tiene experiencia etc.. nos impidan apreciar y maravillarnos con el milagro que es esa criatura singular que tenemos frente a nosotras. Como madres y padres como maestras, profesoras, educadoras…¡somos afortunadas!

ALAYA ¿Qué necesita un niño para crecer? [o para ser feliz]

HEIKE Las necesidades de cada niño y cada niña, como las de cada persona, son diferentes y varían según sus características, su situación social, familiar, escolar…Pero en general, como te he comentado, hay una falta de contacto con el mundo natural en un sentido amplio: con el entorno y con el ser natural y espontáneo de cada uno. Lo más importante es que no les impongamos nuestro criterio, nuestra propia definición de lo que es la felicidad, o de lo que necesitan para crecer. Dejemos que ellas y ellos nos lo vayan desvelando.

ALAYA Como habrá visto, nuestro logotipo es una caja. ¿Qué es una caja para usted?

HEIKE La imagen de una caja está vinculada para mí a la magia, el asombro, la maravilla… y también a la creatividad. Es la caja silenciosa y sin fondo del mago, de la que puede salir cualquier cosa, desde un conejo a una elegante señora vestida de plumas. Es también el mejor juguete, el envoltorio que los niños prefieren siempre al caro y pretencioso artilugio del que muy pronto se cansan. Frente al objeto de consumo, excesivamente estructurado y, generalmente de plástico, la caja ofrece una luminosa sencillez; ella tiene la capacidad de transformarse hasta el infinito, ahora en una cabaña, después en un barco, más tarde en una mesa y luego en una montaña o en un monstruo. Una caja es una oportunidad para viajar.

ALAYA ¿Qué es para ti el juego?

HEIKE La base del aprendizaje, de la sociedad y la cultura. También de la salud.

ALAYA Cuéntanos tus próximos proyectos

HEIKE A partir de octubre iniciamos el Curso Superior de Pedagogía Verde, una formación universitaria presencial, en nueve módulos de un fin de semana al mes, cuyo objetivo es capacitar a los profesionales de la infancia y la educación (maestros, arquitectas, psicólogos, biólogas, ingenieras…) para acompañar a niños y jóvenes en sus procesos de desarrollo en conexión con la naturaleza. Además de conocimientos y herramientas, la formación propone un trabajo personal para descubrir los propios talentos, inquietudes, potencialidades, enfocándolos al desarrollo profesional, en un ámbito innovador y con futuro. A partir de enero esperamos poder ofrecer una formación on-line, pensada especialmente para aquellas personas que no pueden desplazarse.

ALAYA Recomiéndanos: Una película, una cita, un libro, un profesional de la educación y la infancia

  • El pequeño salvaje de François Truffaut
  • Bajo las ruedas de Herman Hesse
  • Janusz Korczak

Si queréis conocer un poco más sobre ella, podéis revisar esta bibliografía. Nosotros siempre recomendamos el comercio local y de cercanía por lo que puedes ir a tus librerías de confianza. Pero si quieres hacerlo online, te facilitamos los enlaces:

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