El ambiente, el espacio de lo posible

El ambiente está provisto de suficientes provocaciones para llenar el mundo y las mentes de los niños. Wurm, 2005.

…Y la belleza en entornos pedagógicos se logra a través del constante diálogo entre espacios, ambientes e infancias, así en plural, un plural que lleva a la singularidad. La belleza estética está cargada de una ética inclusiva que respeta a todo el alumnado, a todas las familias y a todos los adultos implicados, ofreciendo oportunidades para estar y ser.

Hablar de belleza implica no solo hablar de espacios, ambientes u objetos, implica estar rodeados de miradas que observan, sostienen y acompañan; miradas que permiten y ofrecen entornos de aprendizaje universales, donde todos los seres son con-tenidos son ad-mirados y son permitidos desde lo cognitivo a lo emocional, de esta manera la belleza surge y fluye de la con-vivencia del roce de “tus” y de “yos”.

Podemos considerar al ambiente como un agente “activo” y guía del desarrollo integral y armónico de una criatura capaz, son lugares que van más allá de lo meramente físico, son lugares de encuentro, de relación que nos comunican mucho más de lo que se percibe a simple vista.

Los ambientes de aprendizaje invitan, seducen, provocan, pero sobre todo INCLUYEN, respetando a todos y cada uno de los alumnos, les hace creer en ellos, los capacita sin contemplar el fracaso. Hablar de Ambientes implica hablar de un paisaje pedagógico relacional, activo, vivo, creativo y LÚDICO, garante del bienestar afectivo y emocional de los niños, niñas y adultos implicados.

Diseñar ambientes es pensar en las necesidades de unos niños y niñas concretos, por ello no sirven los diseños “estáticos”, los ambientes son flexible y dinámicos y mutan a medida que los niños cambian y por tanto cambian sus necesidades.

Los ambientes están pensados para despertar en los niños el interés, la curiosidad, la relación y el deseo bajo la mirada atenta de un adulto que documenta las acciones pero que no invade cognitivamente al niño, le deja ser, lo acompaña.

Loris Malaguzzi ideó una escuela para ser vivida donde el co-creación y la confianza en la capacidad de los niños fueran uno de los ejes fundamental, bajo esta perspectiva, el espacio y los ambientes adquieren un rol determinante, ya que se convierten en un instrumento “vivo” que apoya, impulsa y respalda el proceso de aprendizaje, suscitando la curiosidad natural del niño.

Javier Abad (2008), en su ponencia sobre la escuela como ámbito estético según la pedagogía Reggiana, expone que los espacios ofrecidos en la escuela deben permitir y favorecer:

  • La acción y la quietud
  • El juego y el pensamiento
  • El recorrido y el descubrimiento
  • La intimidad y la relación
  • La construcción y la reconstrucción
  • El caos y el orden
  • Lo real e imaginario
  • Lo que permanece y lo transitorio
  • La identidad y la alteridad
  • La presencia y el ocultamiento
  • La mirada y la escucha
  • El placer y la transformación
  • El ser y el estar
  • Los procesos de vida y el crecimiento
  • Para la memoria y el imaginario
  • Para la apropiación y la interpretación

Pensar en ambientes es creer en un enfoque pedagógico inclusivo donde el alumno está presente, está pensado y respetado, donde las familias no solo participan esporádicamente, sino que son un eje fundamental y su constante presencia empodera al niño, un niño capaz y alegre con deseo de jugar y ser jugado.

“El ambiente es el tercer educador”. Loris Malaguzzi

1 Comentario

  1. Me ha encantado el artículo, totalmente de acuerdo con ello.. el ambiente q rodea al niño le envuelve le crea y le construye le hace flotar y fluir.. muchos lo obvian.. yo creo q es dónde todo sucede y nada a la vez..

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