coeducar no es una opción

Ternura, amor, igualdad, empatía, sensaciones que todas las asistentes al I Congreso Internacional en Coeducación y Género  hemos sentido y hemos vivido en este hecho histórico. Como diría Pamela Palenciano y Celia Garrido, todo lo ocurrido durante el sábado 28 y domingo 29 nos ha pasado por el cuerpo y nos ha abrazado.

El auditorio de la Universidad Carlos III nos sirvió de punto de encuentro a 1000 mujeres y algún hombre, para aprender, debatir y poner en común las realidades que nos rodean y reflexionar que las escuelas, las familias y la sociedad tenemos mucho por hacer.  Desde nuestras aulas debemos velar por los derechos de todas y de todos, por lo que coeducar no es una opción. De la mano de algunas ponentes entendimos que:

“Coeducar es una manera de ver el mundo, de vivir y de estar vivas” Marina Subirats.

“La coeducación es la respuesta a la mayoría de los problemas” Amparo Tomé.

“La coeducación es el camino para construir un proyecto de vida en libertad, sin condicionamientos de género y aprendiendo a identificar las desigualdades” María Solana.

“La coeducación es capaz de llevar la igualdad a las aulas, a las relaciones personales, y lo más difícil, a los claustros” Pilar Mayo.

“Coeducar es renacer”  Elena Fernández Treviño.

Se trata de un camino lento, minucioso, y en ocasiones pedregoso y solitario. Pero también se trata de una tarea imprescindible, porque la escuela coeducativa es la fuente de esas gotas que dentro de poco serán mareas y luego tsunamis, porque nuestras alumnas y alumnos serán las futuras familias.

Tenemos que convertir el feminismo en un aspecto transversal, porque cambia la relación entre todas las personas y para ello es imprescindible unirnos y crear cauces de comunicación, somos muchas maestras trabajando pero que en muchas ocasiones nos sentimos islas. Las escuelas de magisterio deben ser conscientes de que están formando a los futuros profesionales que depende de cómo eduquen, cambiarán o no la sociedad. Una escuela de magisterio comprometida debe incluir formación sobre perspectiva de género, necesitamos profesionales que cuestionen su entorno y detecten la desigualdad, empezando por la publicidad, que invade a toda la sociedad y que también educa, como bien nos mostraron Isabel Menéndez y Marta Fernández.

Necesitamos ampliar y diversificar nuestro imaginario social, porque solo lo que imaginamos puede hacerse realidad. Soñemos un inédito viable, como nos propuso Erick Pescador. Y en este mismo sentido, Soledad Murillo nos habló sobre la importancia de visibilizar, para tener referentes que nos recuerdan que ya podemos tener la ambición de ser presidentas del gobierno, pero con eso no basta, tenemos que serlo. Es urgente visibilizar a la mujer en todos los campos: en la ciencia, en el deporte, en las artes y en la escuela. Necesitamos conocer a todas las mujeres que a pesar de haber hecho historia, no están en la historia, como nos recordó Mercedes Sánchez Vico, solo así conseguiremos que ninguna alumna más se haga la pregunta ¿no existen mujeres filósofas? porque no se menciona ninguna en las aulas. En esta tarea de visibilizar no podemos olvidarnos del lenguaje, debemos abrirlo y desgranarlo, para que se ajuste a la realidad

Hemos de retomar todo lo considerado propio del género femenino y darle valor y después hacer desaparecer los géneros y caminar hacia una sociedad andrógina, libre de condicionamientos. Hasta que llegue ese momento, también tenemos que cuestionar las masculinidades hegemónicas, pero que las gafas de género que se pongan los hombres, se las compren y se las gradúen ellos, como afirmó Miguel Ángel Arconada.  Y por supuesto, en las aulas y en la calle, utilicemos la ternura con los niños, mostremos el mundo de los sentimientos y de la educación afectivo-sexual sana y diversa. Para la mayoría de los adolescentes la pornografía es la única fuente de información sobre la sexualidad. Lo que genera que interioricen que lo que ven es la realidad de las relaciones y no sean capaces de entender cuando una chica o un chico no está deseando ni consintiendo. Si muchas de nosotras hubiéramos conocido la historia de Pepe y Pepa tal y como la narra Carmen Ruiz Repullo, podríamos haber detectado que estábamos subiendo la escalera de violencia de género.

Toda esta tarea coeducativa no podemos dejarla a la buena voluntad y el buen hacer de unas cuantas maestras y maestros, la escuela debe garantizar crecer en igualdad y aunque la gran mayoría de docentes piensan que no están obligados a ello, ya existe un marco legal vigente que nos exige trabajar estos aspectos,  como nos demostró Paqui Vega. Aunque estas normas son un buen comienzo, son escasas y deberían parecerse en mayor medida al Plan de Coeducación obligatorio de Navarra: SKOLAE. Este plan al contrario de lo que algunos han interpretado o más bien malinterpretado, no pretende adoctrinar, sino garantizar crecer en igualdad. SKOLAE es cumplir un sueño para las ponentes María Solana (consejera de educación de Navarra) y Pilar Mayo (jefa de Igualdad del departanento de Educación), pero también para toda la sociedad que creemos que la vida es multicolor y necesitamos vivirla así.

Este congreso ha sido en sí mismo una muestra de cómo crear espacios de igualdad, accesibilidad y sororidad, a través de la constante presencia de intérpretes de lengua de signos y de una hermandad entre mujeres que nos llevamos en volandas unas a otras, dando  visibilidad y reconocimiento al trabajo de tantas y tantas mujeres.  Todo este congreso ha seguido vivo a través del claustro virtual de coeducación, que ha recogido en esta última semana entradas de maestras de toda España, emanando energía y fuerzas renovadas para seguir coeducando.

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