El calendario es un objeto aparentemente sencillo y cotidiano que los adultos necesitamos para la gestión de tareas y del tiempo. Hoy en día podemos hablar que un porcentaje alto nos hemos pasado a los calendarios digitales por tenerlos siempre a mano.

Sin embargo, afortunadamente la infancia no se ha visto digitalizada en este concepto. Los niños y niñas aún usan y tienen a su alcance diferentes calendarios en papel que dan sentido y significado a algo tan complejo y abstracto como el paso del tiempo.

La pedagogía del tiempo

Aunque hoy nos centremos en la herramienta del calendario, conviene enmarcarlo en un proceso mayor, el de la pedagogía del tiempo, un concepto desarrollado por Vicenç Arnaiz que nos hace profundizar en cómo la infancia incorpora la vivencia del tiempo, en cómo la entiende.

No sólo se trata de medir, aprovechar y organizarse en el tiempo sino que para que la infancia crezca de una forma equilibrada, necesitan desarrollar un autoconcepto de sí mismos basado en la vivencia del tiempo. En la primera infancia construyen su identidad, a través de las narraciones orales que reciben y es así como van generando su propia conciencia del paso del tiempo. Un tiempo que no es otra cosa que historias compartidas con aquellos que más quieren.

Por tanto es necesario facilitar propuestas que ayuden a transitar el tiempo a través de sus posibilidades y límites, a desarrollar espacios de calma y quietud en un mundo frenético y sobretodo integrar el desarrollo de los ciclos de la vida y sus interdependencias para comprender que el tiempo influye sobre el tiempo.

El calendario como herramienta educativa

Cómo utilizar el calendario parece algo obvio y de pura necesidad. En él vamos a escribir los acontecimiento importantes de la vida del niño/a. Al principio los más significativos y después se puede ir complejizando:

  • Eventos del colegio: fiestas, celebraciones, excursiones, inicio y vueltas al cole, extraescolares…
  • Eventos en nuestra casa: cumpleaños, médicos, fiestas, Navidad, vacaciones, viajes… También acontecimientos cotidianos que sean relevantes para nuestro hijo o hija: ir a casa de los abuelos, ir al cine, ir a ver a amigos/as..

Cuando iniciamos su uso lo más probable es que no tengan incorporada la lectoescritura por lo que utilizaremos símbolos gráficos para ir añadiendo palabras significativas. Por ejemplo, el símbolo de la abuela son unas gafas, el de los cumpleaños una tarta con el número correspondiente, los viajes se marcan con un avión y la palabra del sitio, etc…

Otros usos muy importantes del calendario son los que nos sirven para registrar procesos o ciclos. De esta forma se comprende el paso del tiempo y sobretodo la necesidad de realizar un proceso para llegar un fin. Sobretodo hoy en día que todo es inmediato. Por ejemplo, cuando hay un embarazo y cuando se espera la llegada del recién nacido. Cuando nos vamos a mudar y qué cosas hay que hacer por el camino, cuando hemos plantado algo, cuando ha salido, cuando tiene la primera hoja, cuando registramos los cambios de estaciones, etc..

En las separaciones el calendario es una herramienta fundamental. La única forma de que el niño o niña haga un relato coherente y continuo de lo que le ocurre es integrar poco a poco la conciencia del tiempo. Una propuesta es tener el mismo calendario en ambas casas y marcar  con un color los días que está con el padre y con otro los que está con la madre.

Aparte del calendario, otras herramientas para la pedagogía del tiempo son la línea del tiempo, la agenda, el reloj, los álbumes de fotos manipulables…

Beneficios de usar el calendario con los niños y niñas

Algunos beneficios del uso del calendario en la infancia:

  • Visualización de los ciclos de cada día, de la semana, los meses o los años.
  • Aprender los conceptos de ayer, hoy y mañana.
  • Decidir y apuntar cuáles son los eventos y citas importantes.
  • Desarrollar habilidades de organización.
  • Prepararse para lo que va a acontecer.
  • Aceptar las posibilidades y límites del tiempo.
  • Desarrollar su autonomía y equilibrio personal.
  • Aceptar e integrar la duración de actividades y situaciones.
  • Aceptar que no se puede hacer todo al mismo tiempo.
  • Priorizar y aprender a renunciar a unas cosas en favor de otros.
  • Percibir que la existencia no es momentánea.
  • Aprovechar los espacios en blanco del calendario como días para la conquista de la calma, de la quietud donde se puede hacer todo o nada.
  • Iniciarse en la regulación voluntaria y autónoma de la actividad interna.
  • Entender los ciclos de la naturaleza (el ciclo del agua, el de la materia orgánica…).
  • Entender que el ahora condiciona el futuro.

El calendario y Alaya

En esta página web que lees y que es una asociación sin ánimo de lucro para el mejor desarrollo de la infancia, hemos visto como el uso del calendario se está perdiendo en nuestra infancia. Un elemento tan sencillo y útil para los niños y niñas.

Esto habla de un contexto sociocultural donde la infancia está muy condicionada a la inmediatez de las redes sociales, la información, la múltiplicidad de estímulos en pantallas, centros comerciales, etc.. Una infancia amenazada, inmersa en la vorágine actual de los adultos, que no puede vivir sus procesos y tiempos con calma, respeto y quietud.

Por eso, desde hace varios años, en Alaya Difundiendo Infancia, sacamos un calendario educativo con citas sobre educación donde mayores y pequeños/as puedan hacer un uso responsable del tiempo. Un calendario en papel, pasado de moda, que sin embargo es una fuente de aprendizaje fundamental para la infancia:

Compra uno a tus peques

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Tu nombre