Andre_Stern_Escuela

Con esta explicación tan sencilla comenzó André Stern su conferencia titulada «¿Y si nos tomáramos el juego en serio?» en La Casa del Lector de la mano de la editorial Litera Libros.

André era un niño distinto que aprendió a desarrollar sus individualidades, era como quería ser él y no como lso adultos esparaban que fuera.

En una sala abarrotada principalmente de caras femeninas, este chico francés, hijo del gran Arno Stern, trató de dar forma a un discurso que utilizó para hacernos comprender que necesitamos un cambio de actitud.

Las claves de su propuesta son:

  • El niño
  • La plenitud
  • Las heridas
  • Aprendizaje y emoción
  • Actitud
  • Talento y creatividad
  • Juego
  • El mundo virtual

El niño

La propuesta educativa de la que él ha disfrutado durante su vida choca con el modelo económico actual que rige nuestras vidas. El colegio no sólo es una herramienta educativa de las familias, sino que también es un espacio de seguridad donde el niño pasa las horas que sus progenitores están en el trabajo. André defiende que cualquier niño al que se le de libertad y confianza, puede llegar a SER sin necesidad de ir a la escuela.

Hasta hace pocos años, uno de los principios de la educación era la competencia, se revivía la ley de la jungla donde sólo sobrevivía el más fuerte. La ciencia ha demostrado que La ley de la jungla está hecha de: solidaridad, sinergia y simbiosis. Lo contrario a lo que hemos crecido durante siglos. Es decir, cuanto más nos acercamos a la naturaleza mejor aprendemos a ser humanos que se desarrollan en sociedad y buscan la mejora de la especie.

Jose Miguel Castro habla mucho sobre explotar las diferencias de los niños en las aulas, las diferencias nos enriquecen. Los niños abren los ojos a un mundo lleno de diversidad y no tienen necesidad de identificarse con alguna categoría. Se identifican con el conjunto de las diferencias, sin jerarquías, van hacia los demás, porque son conscientes que necesitan a los demás para sobrevivir. Los niños, los humanos somos seres sociales, necesitamos al otro para ser. Lo único que podría impedir a un niño socializarse, sería encerrarle. Para nutrir la diversidad, el niño necesita sentirse diferente. Pero nada nos separa tanto como la edad. Cuando nos ponen con gente de la misma edad, no aprendemos a socializar, no enriquecemos la diversidad.

Cuando miramos a los niños en la sociedad, ¿hacia dónde se mueven? Los niños no van a los niños, los niños van a los que juegan. ¿Quienes juegan en nuestra sociedad? Por ejemplo, cuando en una habitación hay un adulto jugando, todos los niños van a él. Si todos jugásemos con el empeño de los niños, ¿qué pasaría en nuestra sociedad?

En ese mundo que propone André, donde dejamos a los niños ser quienes quieran ser, hay cabida para los límites. El niño no tiene problema ante el NO, mientras que no sean mayoría. El niño no tiene problema en interrumpir su juego cuando sabe que podrá continuar después (irse a dormir). Cuando el NO se convierte en normalidad, el niño deja de verlo. Como cuando llevamos un rato en la gasolinera y ya no oelmos el combustible poruque la sensación se ha saturado.

La plenitud

En una de las primeras entrevistas que hicimos en Alaya, el doctor Enrique Orschanski decía que un niño es la potencialidad infinita. Llevábamos poco tiempo de conferencia cuando dejó caer una de sus perlas: Los niños vienen al mundo como bombas, como fuentes de potencialidades. A veces decimos que los niños son esponjas porque se impregnan de todo, pero quizá parezca eso porque son capaces de asimilar cualquier ambiente.  Un niño puede aprenderlo todo, porque su código genético no sabe dónde va a desarrollarse, pudo nacer hace mucho tiempo, aquí o allá, el código genético nos equipa con todas las potencialidadesDurante los primeros años de nuestra vida sufrimos una hemorragia de potencialidades. Desarrollamos los que necesitamos y desechamos los demás. Al final de ese desarrollo queda un adulto.

El adulto es la versión bonsai, no la máxima

Estas afirmaciones chocan por completo con el pensamiento del adulto como desarrollo pleno humano. Desde este nuevo paradigma, el niño desecha lo que no necesita para convertirse en adulto. Los adultos somos una versión mini del niño que fuimos. Los guardianes de los potenciales, quienes pueden desarrollar cualquier potencial, son los niños. Esto cambia nuestra manera de iluminar el mundo

Las heridas

No llevábamos ni media hora cuando nos regaló otro concepto para reflexionar: el niño herido. Todos lo llevamos dentro. Es al niño al que le dijeron muy temprano en la vida “no está mal tal y como eres, pero no eres perfecto«. Todos los progenitores aman a sus crías, por encima de todo, y seguro que la gran mayoría, casi sin darse cuenta, han herido a sus criaturas o se han sentido heridos cuando eran pequeños. Cuando los padres dicen “si durmieras mas, te querría más” le dicen que le querrán más si renuncia a su infancia y se adapta a los conceptos que los adultos tienen sobre lo que debería ser un niño.

Cada adulto se ve a sí mismo como los adultos le veían cuando era niño. Nuestros niños se convierten en lo que nosotros queremos que se conviertan. Y puede ser bueno o malo

Aprendizaje y emoción

Cada bloque que destapaba generaba temblores en los pilares de nuestro desarrollo. La neurociencia ya ha constatado que el aprendizaje y la emoción van unidas de la mano. Aprender no existe. No se puede aprender, pero se puede aprender de memoria. Aprender no es algo que se haga, es algo que nos sucede. Nuestro cerebro está hecho para resolver problemas, no para guardar información. Entonces, si no podemos aprender nada, cuando nos enfrentamos a una situación nueva, a un problema, lo resolvemos acudiendo a las potencialidades que todavía mantenemos vivas. Solo podemos quedarnos con una información cuando se activan nuestros centros emocionales. Es cierto, recordamos contenidos interelacionados con emociones agradables o desagradables, pero que nos mueven.

Si la información no interesa, entra por un oído y sale por otro. Para la sociedad no es un problema olvidar información. Para la sociedad, aprender y olvidar está bien, pero no aprender no está bien.

No somos buenos o malos en algo, sino que nos emocionamos con algunas cosas y con otras no, no nos interesan. ¿Cómo podemos lidiar en la escuela con los niños a los que no les interesa lo que se les propone? Las matemáticas no me interesan frente a Soy malo (niño herido) en matemáticas. Si las matemáticas me interesasen sería excelente, porque habría desarrollado esa potencialidad

Hay una actividad que activa todos nuestros centros emocionales: JUGAR

Actitud

El niño herido solo quería escuchar “te quiero porque eres como eres” no tienes que convertirte en nada. Es confianza incondicional. No existe amor incondicional sin confianza incondicional. Te quiero porque eres como eres es una ACTITUD no es un método, no son palabras. Es una actitud de confianza. Es la reconciliación con el niño herido

Cada vez que confiamos, cambiamos el mundo.

Ante una pregunta del aforo sobre la posibilidad de que existiera alguna pedagogía con un modelo cercano a lo que André propone, volvió a la ACTITUD, porque si la actitud cambia, todo irá cambiando. Y debe ser un proceso fácil

Talento y creatividad

Son dos conceptos sobre los que llevo varios años reflexioando. Suelen caminar de la mano, aunque yo no los emparejaría tan habitualmente. André nos anima a preguntarnos sobre lo que nos gusta frente al clásico interrogante en qué cosas somos malos porque tendremos que esforzarnos más.

Se debería preguntar: ¿qué es lo que te entusiasma? Porque eso te va a hacer ser genial

Donde muchos ven creatividad en la infancia, yo veo un resultado del razonamiento del niño. Me veo totalmente identificado con la idea que transmite André sobre este concepto: Lo que nosotros llamamos creatividad es el elemento natural de los niños, es su capacidad para convertir una caja de cerillas en una casa, un coche, una cama…

Juego

En el campo de la educación ordinaria, el juego ha ido desapareciendo haste parcelarse bien en el patio o bien en pequeños momentos dentro del horario de aula. Tonucci insiste una y otra vez en el principio de que el juego solo es juego si es libre. El juego dirigido es una idea del adulto. Yo propongo que el juego parta del niño. El problema del juego dirigido es cuando nos lo imponen desde fuera. El problema de la Libertad es cuando nos quieren organizar la Libertad.

En este punto, André se pregunta por qué hemos degradado tanto el juego, hasta considerarlo lo contrario al aprendizaje. Consciente o inconscientemente (y a mí me pasa muchas veces) pedimos a los niños que dejen de jugar para centrarse en otra actividad. Para un niño es como si le pidieras que respirara sin coger aire.

Hay muchos momentos relacionados con el juego donde aparece «el niño herido». Por ejemplo, cuando no damos valor al juego del niño. Si el niño es su juego y el adulto piensa que su juego es despreciable, entonces él se siente despreciable. Otra herida.

Si miramos al futuro, si queremos que los adultos sean gente de provecho, personas capaces y capacitadas, debemos confiar más en el juego del niño. Cuando un niño juega, tiene todas las virtudes que soñamos. Cuando no está haciendo eso, es porque quiere ser el niño que el adulto ve en él. Nos encantaría que los adultos tuvieran una centésima parte de la concentración que tienen los niños jugando. Los adultos necesitamos años de meditación para concentrarnos durante 2 min lo que el niño es capa de hacer durante media hora jugando

El mundo virtual

Creemos que el mundo virtual es un agujero negro que va a succionar a los niños.

El niño vive en dos mundos: la familia y escuela. Todos los niños quieren convertirse en un héroe. En la escuela, y no es culpa de la escuela, están los mismos paradigmas y creencias que en el resto del mundo, es imposible para el niño ser un héroe. Porque si eres un héroe en una materia no lo serás en otra, porque ser un héroe para los profesores tiene un precio alto en las amistades y compañeros de la clase. En la escuela siempre hay miedo. No puede ser un héroe para todos. Eres un niño herido. En la casa, en la familia, tampoco puede ser un héroe, porque está lleno de todo lo que otros quieren que seas.

El niño vive en esos dos mundos (casa y escuela). ¿En que mundo es fácil convertirse en un héroe? En el mundo virtual que te invita a enseñar tus sueños, no tu realidad. La pantalla te dice: enséñame tus sueños, tu mundo ideal…todos los deseos son posibles en el mundo virtual

Todo lo que nuestros niños desean es posible en el mundo virtual. Por eso cuando entran allí, no quieren salir. El mundo peligroso para los niños es el mundo real

El mundo peligroso para los niños es el real, no el virtual

En el mundo real es imposible ser lo que quieres ser, a diferencia de en el virtual. Se trata de conseguir un mundo real tan apetitoso como el virtual..todo depende de nuestra ACTITUD

Mis conclusiones

Ha sido una de las pocas veces en las que no sabía sobre lo que hablaría el ponente. Conocía un poco sobre su vida, más por el Coliseo de Arno Stern y las Derivas de Jose Miguel Castro. Y tuve la suerte de toparme con una mirada que me está haciendo replantearme fundamentos de mi práctica docente.

De todo el ambiente tan intenso en el que desarrolló su ponencia, destaco XXX puntos:

  • Para dejar a la infancia ser infancia necesitamos cambiar la ACTITUD. Necesitamos deshacernos de los ojos de juicio con los que nos miraron otros adultos para querer al niño como es, como él se siente, como persona.
  • En el contexto que nos propone André, las escuelas serían recursos que utilizarían las personas para perfeccionar determinadas técnicas. En la formación por experiencia de la persona llega un momento en el que para acceder a procesos más complejos tiene dos opciones:
    • dedicar toda su vida para lograrlo
    • acudir a expertos en la materia que le mostrarán «atajos» para llegar a ese razonamiento.
  • El mundo virtual no es peligroso. Si confiamos en los niños, ellos podrán ser en el mundo real los héroes que necesitan ser para sentirse.
  • El mejor método para aprender es el juego porque activa todos los centros emocionales. ¿Seremos capaces de ponerlo en práctica en todas las situaciones en las que necesitemos aprender algo?

Bibliografía

Si queréis profundizar en su propuesta, aquí os dejamos sus libros. Nosotros siempre recomendamos el comercio local y de cercanía por lo que puedes ir a tus librerías de confianza. Pero si quieres hacerlo online, te facilitamos los enlaces:

Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Tu nombre