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La escuela y la familia deben compartir un viaje, una aventura, sabiendo en todo momento cuál es el lugar de cada parte, teniendo clara la frontera entre las actuaciones de un lado y del otro: cada quien en su lugar para poder educar. El centro, la escuela, el maestro debe generar espacios en los que compartir codo con codo esta tarea tan apasionante.

Evolución de la participación a lo largo de la historia reciente

Desde la instauración de la Escuela Pública, la colaboración entre la familia y la escuela ha pasado por cuatro etapas, identificadas por Eva Kñallinsky Ejdelman (1999):

  • No hay relación-colaboración. La instauración de la Escuela Pública. Los niños iban a la escuela y el Estado transmitía los conocimientos. Las familias no establecían ninguna relación directa con la escuela.
  • Primeros momentos de participación. La Escuela se abrió a las familias en circunstancias muy puntuales: fiestas escolares, notas, entrega de premios… La escuela era la encargada de la instrucción y la familia de la educación.
  • Etapa de la colaboración. En los años sesenta, la escuela pedía ayuda a las familias en diversas actividades de clase.
  • Participación basada en una cooperación real del trabajo entre escuelas y familias. La necesidad de establecer relaciones regulares entre familias y escuela como “elemento para hacer de ella una expresión de la vida era uno de los principios de Pedagogos como Cousinet, Decroly, Dewey, Freinet, Wallon o Montessori.

La clave es cómo la escuela encuentra diferentes mecanismos, estrategias y canales para establecer relaciones fluidas, cordiales y sanas con las familias.

Buscando un camino común

En toda relación surgen dificultades. Pero, como dice Virginia Cagigal (2007) para facilitar la colaboración de las familias, los docentes debemos tener presente que:

  • Quien mejor conoce al niño es la familia. Debe ser el recurso de información más importante para el profesor.
  • Cuando se detecta un problema o una dificultad en la criatura, no hay que buscar culpables, sino responsables que se centren en buscar soluciones o mejoras.
  • Tener muy claro dónde empieza la labor del docente y dónde la de la familia. Tener clara esta frontera promueve actitudes de respeto y confianza.
  • Cuando se necesita la colaboración de la familia, es bueno saber pedir ayuda, no obligar a la familia a que satisfaga las necesidades del docente.

Por contra, también define algunos aspectos que pueden dificultar el encuentro entre familias y docentes, como:

  • La organización jerárquica de ambos sistemas
  • La disparidad entre las reglas o normas de las dos instituciones
  • Los sistemas de creencias y la cultura.
  • La manera de afrontar las dificultades de los escolares

El Doctor Joyce Epstein (2001) propone seis pasos para potenciar y favorecer la colaboración entre familia y escuela:

  • Paso 1: Crianza. Establecer condiciones de vida básicas en el entorno del hogar que favorezcan el estudio.
  • Paso 2. Comunicación. Los progenitores y al escuela de sus hijos necesitan tener una comunicación abierta y constante. Hay que diseñar canales efectivos de comunicación.
  • Paso 3. Voluntariado. Fomentar y organizar la ayuda de las familias en el aula.
  • Paso 4. Aprendizaje en casa. Instruir a padres y madres en materias escolares.
  • Paso 5. Toma de decisiones. Hacer partícipes a las familias en la toma de decisiones sobre temas que conciernen a sus hijos, a diferentes niveles en la escuela.
  • Paso 6. Colaboración con la comunidad. Coordinar los recursos sociales y los servicios para niños y niñas.

Tres modelos de colaboración familia-escuela

Actualmente existen líneas pedagógicas que tienen muy presente el valor de la colaboración de la familia en el centro y del centro en la comunidad.

Aprendizaje de servicio

Es una propuesta educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un solo proyecto bien articulado, en el que los participantes aprenden a trabajar en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo (Pedro Uruñuela). Esta propuesta tiene dos sentidos:

  • Desde la escuela hacia la comunidad.  El alumnado identifica en su entorno próximo una situación con cuya mejora se compromete, desarrollando un proyecto solidario que pone en juego conocimientos, habilidades, actitudes y valores. Favorece el aprendizaje significativo, mejora la motivación y los resultados académicos y promueve su desarrollo personal y social
  • Desde la familia hacia la escuela. Los profesores comparten las necesidades de las aulas a la comunidad y son las familias quienes se prestan a cubrir estas necesidades.

Cuestiones de interés

“Los alumnos preguntan, las familias responden” es el principio que guía esta propuesta. Como dice Francisco Cid «¿Que os parece si trabajamos lo que verdaderamente le interesa a nuestros alumnos? Y si anotamos durante todo un curso todas las dudas, los miedos, las dificultades o inquietudes que tienen nuestros alumnos y se las trasladamos a las familias  para que sean ellas los que tengan que darles respuesta”.  Un método en el que prima el aprendizaje significativo y lúdico a través de un sistema reglado de colaboración familiar, que se combina con la propuesta pedagógica del centro.

El maestro escucha y anota las preguntas que se hacen los niños. Después se las traslada a las familias para que finalmente ellas preparen un pequeño proyecto que dé respuesta a esos interrogantes.

Las comunidades de aprendizaje

Dentro de este proyecto, aprender es una actividad social mediada por el lenguaje y que tiene lugar tanto con iguales como con toda la diversidad de personas adultas con las que las y los niñas/os se relacionan de forma que se implican a todas las personas que influyen, tanto directa como indirectamente, en su desarrollo y aprendizaje.

Por esta razón, en las Comunidades de Aprendizaje se consigue como objetivo principal “implicar a las familias en el proceso educativo de sus hijos/as dentro y fuera del aula”, tanto a familiares como a otros miembros que no necesariamente formen parte de la comunidad escolar

Si quieres seguir profundizando…

Os dejo por aquí algunos artículos y libros para conocer más sobre la relación familia-escuela y sobre estos modelos pedagógicos de colaboración. Nosotros siempre recomendamos el comercio local y de cercanía por lo que puedes ir a tus librerías de confianza. Pero si quieres hacerlo online, te facilitamos los enlaces:

Después de este paseo, ¿qué propuestas hacéis en vuestros centros para que la familia entre en el aula?

2 Comentarios

  1. Hace ya muchos años que en mi clase uso la metodología Aprendizaje Basado en Proyectos. Las familias son parte principal de mi metodología, mediante la implicación y colaboración en talleres y tareas en el aula, consiguiendo una mayor motivación y emoción del alumnado y las familias hacia el aprendizaje.Esta colaboración unas veces surge del interés espontáneo de los alumnos, otras veces del interés y de propuestas de las familias y otras de las necesidades propias del aula.

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