De necesidades compartidas y recíprocas, de necesidad de nutrir y ser nutridos, de enseñar y ser enseñados, de comunicar, de tener modelos para imitar, de transmitir cultura y legar historias, en definitiva el de vincular una generación con pasado a una generación con futuro es el resumen de esta experiencia con nuestros vecinos, un centro de personas mayores.

Empezamos en octubre, pasado el período de familiarización a la escuela infantil, recibiendo a las personas mayores cada quince días en el centro con la perspectiva de devolverles la visita en el último trimestre, cuando las niñas y los niños tengan mayor autonomía. La iniciativa es común a muchas propuestas porque es una fórmula atractiva para escuelas y centros de mayores que convivan a poca distancia; aún así merece ser contada, lo haremos a través de pequeñas observaciones de todo lo que nos está ofreciendo, la lista no está encadenada por orden de prioridades, todos los aspectos que destacamos a continuación nos parecen especiales:

  • Establecen nuevos vínculos afectivos. Los primeros días las relaciones eran menos intensas, muy dinamizadas por la educadora de referencia, los niños permanecían tranquilos pero poco activos y espontáneos y las personas mayores algo tímidas, dejándose guiar por el adulto acompañante, en la actualidad las relaciones son más espontáneas, se reconocen entre ellos, van afinando sus preferencias,…
  • Estimulan sus capacidades comunicativas. Al igual que con sus iguales, el niño necesita utilizar y ampliar su vocabulario para poder comunicarse en este otro contexto, podemos decir que los gestos forman parte de esta estimulación (miradas, sonrisas, contactos,…).
  • Amplían sus posibilidades creativas. Los encuentros son oportunidades para proponer actividades relacionadas con la plástica donde emplear un gran abanico de materiales y variadas técnicas. La colaboración de las personas mayores convierte el proceso en un momento verdaderamente artístico: armonía, delicadez, sintonía, complicidad, silencios, palabras, acuerdos, concentración,…
  • Reciben transmisión de conocimientos. Otras propuestas permiten a las personas mayores contar sus vivencias, narrar sus historias o evocar un recuerdo: desgranar el maíz, vaciar calabazas, hacer un bizcocho, cantar villancicos, preparar orejas de Carnaval… propuestas muy sencillas que permiten legar cultura.
  • Ofrecen emociones. Las niñas y niños provocan sonrisas, conversaciones, afectos,…y a veces alguna lágrima porque algunos se emocionan con los recuerdos. Algunos niños ofrecen la mano y se dejan sentir.
  • Permiten crear comunidad. Con esta experiencia la escuela se abre a su entorno, entran dentro de ella otras propuestas que no forman parte de la vida cotidiana pero que a su vez la llena de momentos especiales, diferentes y emotivos.
  • Posibilita el conocimiento del entorno. De momento son las personas mayores quienes nos visitan, en el último trimestre iremos nosotros, paseando, de la mano, a conocer sus espacios y sus vivencias.

Así que por éstos y muchos otros motivos hemos descubierto la importancia de recuperar el vínculo intergeneracional, porque en esta sociedad centrada en el adulto que produce, parece que los niños y las personas mayores son agentes pasivos y esta experiencia compartida nos devuelve sujetos activos, que confían y que aprenden, tejiendo entre ellos lazos de solidaridad, empatía y tolerancia.

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