Portada_reggio_emilia

Tras la segunda guerra mundial, un maestro italiano en bicicleta encontró a un grupo de mujeres en un pequeño pueblecito, limpiando los ladrillos de los edificios destruidos por las bombas para levantar una nueva escuela. Vendiendo un par de caballos, un tanque y un camión alemanes, fundaron las Escuelas Públicas de Reggio Emilia. Esto que parece producto de una imaginación febril y poética es el comienzo de las Escuelas Públicas de Reggio Emilia.

Ese maestro, que no era otro que Loris Malaguzzi, concebiría  un enfoque pedagógico fundamentalmente respetuoso con el niño,  con sus intereses, su ansia de aprender y relacionarse, su curiosidad y capacidad de crear, con sus momentos madurativos, sus deseos de aprender y de vivir la experiencia del aprendizaje.

La imagen de la infancia

Es central para la Pedagogía de Reggio Emilia la imagen de la infancia, que podríamos resumir como co-constructiva, interaccionista, ecológica, ya que el niño está en relación e interacción con su ambiente sociocultural, lo modifica y es modificado a su vez; compleja, optimista e incierta y en esta incerteza encontrará el pedagogo Reggiano un valor fundamental: el ser humano es poseedor desde su más tierna infancia de un valor que es indeterminación del ser.

Hoy en día seguimos siendo, en muchas más ocasiones de las que quisiéramos reconocer,  felizmente ignorantes de todo lo que ese niño o niña es capaz de hacer o realizar. Ese es uno de los motivos por los cuales la intervención de los educadores debería ser prácticamente inexistente para no coartar la evolución y crecimiento de esa acción;  de no truncar el desarrollo y complejidad de ese pensamiento.

La escucha

La Pedagogía de la escucha es otra de las ideas pilares de Reggio Emilia  y nos habla de lo que podríamos llamar escucha osmótica donde nuevamente es capital la reciprocidad de las interacciones, no solo escuchamos a los niños, ponemos el cuerpo en esa escucha, en seguir ese hilo de pensamiento que puede llevarnos a conclusiones e ideas maravillosas y que tendrá como correlato en el adulto  la alegría de compartir con los niños, esta alegría es una herramienta imprescindible en el educador Reggiano, así lo dice el cartel en la entrada de la Escuela Diana en Reggio Emilia “ Nada sin alegría”.

Los proyectos

Privilegiar el trabajo por Proyectos y no por Programaciones es tal vez la idea que suena más alocada o estrafalaria a los oídos de los pedagogos no Reggianos ya que en las escuelas de Reggio Emilia no existe un programa ejecutivo que prescriba un currículo o planificación al uso. Cada año, cada escuela diseña sus proyectos a corto, medio y largo plazo,  y serán los acontecimientos los que marquen el ritmo, ya que la idea es seguir el interés de los niños y no a las programaciones o planificaciones. Como veis esta idea es significativamente diferente a la actual de trabajar por proyectos elegidos por un claustro y alineados con la programación. Por el contrario, los  proyectos en el enfoque reggiano parte circularmente de ideas de los niños, de los adultos, o del contexto. El proyecto es abierto, está marcado por la incertidumbre, por la disposición de posibilidades abiertas que no tienen un camino predeterminado y esto conlleva un respeto a la autonomía, a la diversidad de la infancia y a un afianzamiento de su Cultura.

La escuela

Educar para la filosofía Reggio Emilia significa incrementar el número de oportunidad posibles,  ¿Cómo se logra esto? El primer paso es reconocer y aceptar que tanto los niños como sus familias tienen infinidad de motivaciones e intereses y la escuela debe ser capaz de acoger esa diversidad, Malaguzzi propone una metáfora, una imagen la de la Plaza del Mercato italiano en la que hay diversos puestos a los que los niños pueden acceder para intercambiar, dejar y tomar ideas. La diversidad y la diferencia son valores en sí mismos, demuestran la complejidad de la vida y es deseable que eso exista y sea reflejado en una escuela que se enriquece con ellas.

Los niños son diversos, el mundo actual es complejo y la escuela debería partir desde el principio de que no es posible ni deseable igualar lo diferente. La vida es rica y compleja, la escuela no puede no serlo. De otra manera se empobrecería y perdería la esencia de cada niño.

El concepto  escuela amable habla de una escuela acogedora, capaz de inventar, habitable, visible,  documentada.  Es un lugar agradable  para los niños, las familias y los trabajadores, donde da gusto volver cada día, a enriquecerse junto al otro.

Comentábamos más arriba que en la entrada de la escuela Diana (reconocida en el 91 por un grupo de expertos como la mejor escuela de educación infantil del mundo) podemos ver un gran cartel que dice “Nada sin Alegría” esta máxima de Montaigne es una declaración y un manifiesto. No podemos quitar a  los niños la alegría a cambio del conocimiento.

Alegría y esperanza deben ir unidas en el acto de educar. Esperanza, optimismo son parejas indisociables en la escuela, el ámbito educativo debe ser recuperado como  un lugar que ilusione, que alegre y divierta. Donde el placer por aprender, conocer y experimentar esté presente en el niño.

El Taller

La idea más innovadora y revolucionaria de Loris Malaguzzi fue crear un espacio donde una persona, artista o con una gran sensibilidad artística invitara a los niños a crear desde los miles de lenguajes posibles. Uno y podríamos decir el principal motivo, de Malaguzzi al crear el atelier distintivo de la Pedagogia Reggiana, fue romper con el binomio de lectura-escritura como únicos lenguajes a ser “enseñados” en la escuela, y entrecomillo enseñados porque en las escuelas Reggianas no se “enseña”, todos aprenden juntos, maestros, talleristas, niños, cocineros….

El atelier surge para visibilizar los 100 lenguajes que tienen los niños y otorgarles la importancia que se merecen. Coincidiremos en que aún hoy los niños van a la escuela a “aprender a leer y a escribir” y aunque sepamos que son muchos más los aprendizajes esta idea clásica es difícil de erradicar y ni entremos con el tema de los tiempos en los que suceden estos aprendizajes, sería inagotable tema.

El espacio

La escuela tiene derecho a su propio ambiente, a su propia identidad arquitectónica, esto es importante ya que el ambiente es considerado como un participe más del proyecto pedagógico, un educador más.

El nido arcobaleno fue diseñado en colaboración entre los pedagogos y los arquitectos, por ejemplo.

Los estudios recientes de neuro-arquitectura vienen a demostrar lo que Malaguzzi ya vislumbró hace décadas; la arquitectura y la pedagogía deben entrar en dialogo para crear espacios coherentes entre el proyecto educativo y las eficiencias arquitectónicas del espacio, existiendo una alimentación constante entre ambos aspectos.

Pensemos un momento en las instituciones donde nosotros crecimos y aún permanecen. En muchos casos es una arquitectura nacida para el control, pasillos rectos y largos, ventanas altas para evitar distracciones, un mobiliario inamovible. Es una imagen de escuela no creadora de cultura no consumidora pasiva de una parte de la misma.

La arquitectura  al plasmar el pensamiento y las ideas pedagógicas en la estructura, es también pedagogía, es política y cultura.

Malaguzzi nos invita a manifestar qué sociedad deseamos para conseguir que la escuela, con su arquitectura, con sus objetos, decoraciones, etc. se haga cómplice de esa idea.

La escuela que él propone es una institución de creación cultural, pero no aislada o alienada de territorio urbano y social. Construir una escuela amable para con los que la habitan y viven y para la comunidad que la alberga.

Para cerrar

Hoy día el enfoque Reggio Emilia o “Reggio Emilia approach” se encuentra extendido por numerosos países del mundo, no sólo en escuelas adscritas a la Fundación Reggio Children sino también en talleres, escuelas de arte, de la mano de numerosos docentes que creen profundamente que cada niño es protagonista. Es así como es posible encontrarse con un tallerista, un educador o una madre que convencida comienza a dar ese Espacio con mayúsculas a ese niño completo y pleno para que pueda expresar cada día más eso que trae al mundo.

Animamos a todos aquellos que valoren y respeten la niñez a profundizar en los Fundamentos de Reggio Emilia, que tiene su raíces en unas familias que limpiando los restos de una guerra cruel y terrible motorizaron un cambio en el  paradigma de la infancia que no se detuvo y que sigue creciendo exponencialmente.

Algunos de los libros que nos parecen imprescindibles para acercaros o conocer mejor el enfoque Reggio Emilia son éstos. Nosotros siempre recomendamos el comercio local y de cercanía por lo que puedes ir a tus librerías de confianza. Pero si quieres hacerlo online, te facilitamos los enlaces:

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Tu nombre