chivatos

Las criaturas saben qué hacer para que los otros se sientan queridos lo que también les hace entender qué necesitan para que se sientan dolidos. Navegan entre contrapuntos. Una de esas fórmulas que tienen bien aprendidas es «eres un chivato». A mí no me gusta el ambiente que se genera en torno a esas acciones.

Nosotros en clase estamos trabajando la importancia de contar las cosas que pasan, el agradecimiento del profesor por conocer a través de los ojos de los niños las distintas situaciones que se dan en el aula o en el centro y que pasan desapercibidas por nosotros los adultos.

En esta clase no se chiva, se cuentan las cosas

Ignacio

Los profesionales del aprendizaje en la infancia tenemos la habilidad de ver muchas de las situaciones que suceden en el aula, pero es imposible que lleguemos a todo. Generar esa confianza y seguridad en el grupo para que comparta con el adulto las situaciones que le llamen la atención nos permite crear un mapa más realista de la historia del aula.

Cuantos más observadores determinen cómo es la realidad que ven, más completa será la visión que obtengamos.

Con los chivatos pasan como con las «palabratoas». Cuando pierden el significado, su uso desempodera al locutor. Al principio del curso, la palabra «chivato» era una gran amenaza para los oyentes, ahora al perder el significado negativo, se ha convertido en una palabra en desuso.

Cada vez que aparece una palabra dolorosa para una criatura, le preguntamos si se siente así. Normalmente, su respuesta es negativa, con lo que le animamos a que se describa desde sus bondades.

¿Qué palabras han cambiado en vuestras aulas?

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Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

2 Comentarios

  1. Muy bueno articulo, pero creo que deberíamos empezar con los padres para que también ellos paren de alabar tanto a los niños. Yo soy maestra de pre-escolar en mi propia guardería y trato de nunca usar las palabra «muy bien, buen trabajo….. etc.

    • Gracias por tu comentario, Silvia. Tienes razón, si no caminamos juntos familia y escuela, será más complejo lograr las metas. Desde mi experiencia, el mejor trabajo con la familia se hace cuando ven reflejados en sus criaturas el trabajo de aula.

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