«No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana» Plan de acción de la Cumbre Mundial a favor de la infancia.

A raíz de la huelga que tuvo lugar hace unos días en el ámbito de la gestión privada entre los profesionales de la educación infantil 0-3 son muchas las opiniones que se pueden leer sobre esta etapa, todas coincidentes en la importancia que tienen las experiencias tempranas en las niñas y los niños. Pero más allá de las reivindicaciones de mejoras laborales del sector, cuya necesidad tampoco genera dudas a nadie, parece más complejo entender por que esta etapa infantil está tan “en pañales”, término que parece identificar al ciclo 0-3 como el pequeño de la etapa educativa frente a otras más respetadas como primaria, secundaria o la etapa universitaria. Si tenemos en cuenta el desembarco de la mujer al mundo laboral (sí, ya sé, no es reciente), la curva en caída libre de la natalidad y el cambio de modelo de familia; cada vez más pequeñas con abuelas y abuelos que también trabajan o que viven lejos, sin tíos, primos o vecinos que colaboren en el cuidado de los más pequeños, entre otras cuestiones parece que apremia que llegue por fin la tan ansiada mayoría de edad para esta etapa. Que permita ir desarrollando un sistema educativo con identidad propia y de respuestas acordes con las necesidades de las niñas y niños más pequeños, tal y como demanda la sociedad actual.

Y para eso, ciertas cuestiones también parecen claves:

  • La etapa debiera ser gratuita y universal. Sí, sí, todas las niñas y los niños tienen derecho a una oferta educativa de calidad independientemente de que sus madres y padres trabajen, formen parte de una familia numerosa o nazcan de un parto múltiple entre otras circunstancias que influyen en el baremo, y vinculada a una administración que vele por los intereses de sus ciudadanos más pequeños. Ojo! que crecen y como ya sabemos se convierten en los adultos del mañana. ¿Quiere esto decir que todas las niñas y niños de 0-3 años deben estar escolarizados? No, claro que no. Pensarlo así es distanciarse mucho de sus necesidades básicas, no se puede discutir que su entorno de socialización primaria (la familia) es su motor de crecimiento.

Dice la LOE en su preámbulo: “Lograr que todos los ciudadanos puedan recibir una educación y una formación de calidad, sin que ese bien quede limitado solamente a algunas personas o sectores sociales, resulta acuciante en el momento actual. Países muy diversos, con sistemas políticos distintos y gobiernos de diferente orientación, se están planteando ese objetivo, España no puede en modo alguno constituir una excepción”. Quiero pensar que antes de los tres años eres ciudadano también,…¿no?

  • La necesidad de sentir la escuela como un contexto social alternativo donde se posibilita, propicia, estimula y se determina el desarrollo de las niñas y los niños. En nuestro caso, el ciclo 0-3, el problema estriba en pensar que se puede equiparar nuestra labor profesional a las funciones familiares. Es frecuente asimilar el rol del profesional de la educación 0-3 a una figura maternizante cuando su función es complementaria: no podemos, ni debemos, ni queremos sustituir las experiencias familiares, en cambio si podemos ofrecer otros contextos, otras experiencias y ampliar las posibilidades de nuevas interacciones sociales diferentes e igualmente válidas que serán base de su desarrollo cognitivo, motor, comunicativo y afectivo- emocional. Y esta circunstancia es incompatible con la ratio actual, por muy capacitados que estemos los profesionales es complejo dar respuestas simultáneas a la variedad de necesidades que se presentan en aulas de 8, 13 y 20 niñas y niños menores de tres años.
  • Otra barrera que se extiende al resto de etapas educativas es la carencia formativa de los profesionales. Pongo un par de ejemplos que pienso sirven para ilustrar la situación:
    • “Estudio educación infantil y nos han mandado preparar una mascota…”, “ ¿Podéis decirme actividades para trabajar la unidad didáctica de la familia?”, “ ¿Algún nombre original para poner a las unidades didácticas?”, “Necesitamos alguna canción para el baile de fin de curso”,…etc. ¿Puede estar la formación académica más alejada de la realidad de las niñas y los niños de 0-3?
    • Todos los años recibimos alumnado de prácticas, futuras y futuros educadores, que durante casi tres meses acompañan el día a día en la escuela mientras preparan su proyecto de fin de ciclo, cuyo tema no necesariamente está relacionado con la vida práctica en la escuela; y el único documento que deben cubrir es una especie de diario donde reflejar lo que hacen en la escuela que normalmente recogen así: higiene, comer, dormir, juego libre, actividad,…, se lo dan por válido… ¿No ayudaría acompañar la práctica con registros de observación? Propuestas de documentación que ayudaran al alumnado a valorar lo realmente significativo de su rol y sobre todo a conocer más y mejor las necesidades e intereses de las niñas y niños. Por no decir, ¿no sería un reto para la escuela tomar conciencia de que otros aprenden de ellos? La formación permanente es otra garantía de profesionalidad que a día de hoy está a cargo de los intereses particulares de cada uno, y de su bolsillo, y ya ha quedado claro que somos trabajadores pobres, es decir, a esa formación de calidad no podemos acceder.

Y podríamos seguir esgrimiendo los motivos que conforman esta compleja situación sobre la etapa de educación infantil 0-3, todos están en mayor o menor medida relacionados con lo expuesto anteriormente, así que podemos concluir recordando el título de una canción:

nos sobran los motivos, sobran y son suficientes para poner voz a la educación infantil 0-3.

Cristina Llinares Francisco
Trabaja en la Red de Escuelas A Galiña Azul de Galicia. Actualmente con funciones de dirección en la Escuela Infantil de Vigo Valadares.

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