Jesús Cuesta | foto
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«Lo máximo que se le puede solicitar a un niño es que trate a los otros con respeto, pero nunca que haga demostraciones solamente por contentar a dicha persona o al adulto que se lo indica, ellos deben tener siempre el control de las elecciones en lo referente a su cuerpo y a la forma en la que interactúan con los otros, ya que mientras más rápido asimilen que tienen el total derecho de decidir qué hacer y con quienes, mejor será su desarrollo personal y más positiva su visión sobre si mismos, aprendiendo a respetarse y a cuidarse siempre, sin importar lo que digan los otros, algo que aunque parezca simple en una situación cotidiana de “dale un beso a la tía o se pondrá triste”, en realidad tiene un significado realmente importante en cuanto a no dejar paso a la manipulación, a la obligación o al condicionamiento»
Mariana Romero

 
 
 
“Cuando forzamos a los niños a someterse al afecto no deseado para evitar ofender a un familiar o lastimar los sentimientos de un amigo, les enseñamos que sus cuerpos en realidad no les pertenecen porque tienen que dejar a un lado sus propios sentimientos sobre lo que se siente bien para ellos”…“Esto lleva a que los niños sean abusados sexualmente, a que las adolescentes se sometan a comportamientos sexuales para ‘que yo le guste’ y a que los niños soporten el bullying porque todos están ‘divirtiéndose».
Irene van der Zande
 
imagen cabecera Jesús Cuesta | foto

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Profesional del aprendizaje en la infancia. Aprendiendo cómo aprenden los niños. Diplomado en Educación Infantil e Inglés; Grado en Magisterio Infantil y Primaria; Máster en Pedagogía Sistémica CUDEC. Trabaja como tutor en 2º Ciclo de Educación Infantil en el Colegio Cristo de la Guía (Madrid, España).

3 Comentarios

  1. Excelente reflexión! Gracias por compartirla. Es NECESARIO que los niños aprendan que su cuerpo es SUYO y nadie mas, ni mamá ni papá tienen derecho sobre él . El problemas no son los niños, es la sociedad que insiste en hacer de los niños los adultos incompletos que somos ahora.

  2. Completamente de acuerdo, siempre y cuando se les enseñe también sobre la importancia del respeto y las distintas muestras de afecto adecuadas, para que en verdad la muestra o ausencia de la misma sea por decisión razonable y no visceral (por grosería, capricho o rabieta). En ese sentido ayuda también el no «mandarles» a dar muestras específicas de cariño al familiar/conocido en el momento, sino simplemente a saludar y que ellos decidan, en base a nuestra educación previa y su estado de ánimo, el tipo de saludo que deseen dar, brindando alguna retroalimentación posterior en casa según lo amerite, pero siempre atendiendo y entendiendo sus razones y motivaciones.

  3. Pues a mi, como madre me jode y me duele. A los demas lo respeto pero hacia mi, me cuesta, tener un hijo que tenga diez años y nunca ,,NUNCA me haya dicho te quiero, dado un beso o un abrazo…. destroza el sentimiento de ser madre.

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