pareja pedagógica

Cada cierto tiempo salta la polémica sobre la pareja pedagógica: si es necesaria, qué profesionales de la educación la deben componer, funciones de cada miembro de la pareja, mejor pareja pedagógica o bajada de ratios… y tras múltiples lecturas y la propia experiencia de formar parte de una pareja educativa desde hace 13 años (distintas maestras en esos años) y sobre todo, mirando por el bien de la infancia…la mejor opción es la pareja pedagógica compuesta por una Técnico Superior en Educación Infantil y una Maestra.

Muchas veces caemos en el adultocentrismo, poniendo los objetivos adultos por encima de los intereses y bienestar de nuestro alumnado: es mejor trabajar sola, qué hacer si tu pareja no comparte tu misma visión educativa, jerarquización de las funciones, dificultad para trabajar en equipo… Pero no nos ponemos en el lugar del niño y la niña, pensando en que puede elegir su figura de apego en el aula, más ojos para observar y descubrir los intereses de cada alumno y alumna, más manos para trabajar, dos mentes para favorecer la creatividad y en el caso de mi propuesta de TSEI + Maestra, dos profesionales de la Educación Infantil que se complementan y que tienen todos los conocimientos posibles sobre esta etapa, tanto del 0-3 como del 3-6.

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Con todo esto no digo que sea fácil y que no nos lleve un tiempo de adaptación y mucha comunicación y respeto pero, de verdad, tanto para mi como para mi compañera, alumnado y sus familias, la pareja pedagógica tiene unas ventajas fantásticas que creo que no se puede comparar, con, por ejemplo, bajada de ratios; algo que es totalmente necesario en todas las etapas educativas pero que no es excluyente de tener o no pareja pedagógica.

En mi caso, no siempre he tenido la misma maestra y algún curso lo he pasado francamente mal, pero recomiendo muchísima comunicación, llegar a acuerdos, ceder ambas, etcétera, esto hará que también demos ejemplo a nuestro alumnado de socialización, valores, trabajo en equipo, cooperación  y demás términos que llenan las aulas y muchas veces, las educadoras no ponemos en práctica y si alguna no lo sabe o no quiere  hacer, poco podrán transmitir a su alumnado.

La observación, la reflexión, la evaluación, las propuestas de actividades, los desdobles…son mucho más ricos y exhaustivos y eso beneficia el proceso de enseñanza-aprendizaje y el día a día en el aula. Estás en un aprendizaje continuo con tu compañera ya que cada una ha tenido un camino educativo distinto y siempre se pueden sacar cosas buenas y complementar tu teoría y práctica educativa.

¿Qué pasa con el lado oscuro?

Existir, existe y, en ocasiones, es una situación insostenible donde los perjudicados son los niños y niñas que tienes a tu cargo.

Cuando choca el tren de la educación tradicional con el tren de la educación alternativa; cuando se jerarquiza la figura de la Maestra por encima de la TSEI, menospreciando su presencia, su titulación y derivándola en exclusiva a labores de alimentación e higiene, haciendo una distinción entre lo educativo y asistencial que debería estar ya desterrada del mundo educativo en pro de la infancia respetada en todos sus aspectos. Debemos tomar la iniciativa, mejorar esa situación y poner en la mesa todos los conflictos y posibles soluciones. No debemos anteponer nuestra situación personal a nuestra situación profesional y el trabajo con la infancia.

Muchas veces he leído sobre la pareja pedagógica compuesta de dos maestras, ya que al tener la misma contratación, sueldo y funciones, no se producen problemas; pero los problemas no vienen por situaciones ajenas al aula, sino por una falta de humanidad y, repito, adultocentrismo, que obstaculiza el trabajo en el aula. 

Algunas personas han optado por estudiar un Ciclo Formativo de Grado Superior y otras una carrera universitaria, pero ambas profesionales, unidas, conocen en profundidad la Educación Infantil, tenemos vocación y queremos trabajar y seguir formándonos. 

Que mi propuesta incluya dos categorías profesionales no quiere decir que el trabajo en el aula sea diferente, ya que esa distinción solo será a nivel económico, de titulación o incluso de contratación pero que no debería afectar en absoluto a unas funciones en el aula que deben ser igualitarias y conjuntas, ya que el grupo de niños y niñas es igual para ambas educadoras.

Pero debemos seguir trabajando para conseguir este modelo en los dos ciclos de Educación Infantil, formar a los profesionales en este ámbito, mejorar el acceso a estos puestos de trabajo e incentivar de alguna manera a escuelas o ayuntamientos/comunidades para que mejoren su Educación Infantil con ambos profesionales cualificados. 

Por el bien de la infancia, las profesionales de esta etapa deben perpetuar una Educación Infantil de calidad y calidez.

  “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”, Proverbio africano.

Algunos libros para compartir la mirada:

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