Ser y No Ser

Duele…

Duele la INVISIBILIDAD educativa y VISIBILIDAD asistencial de los que toman decisiones educativas.

Respeto, juego, experiencias... es lo que encontrarás por aquí.
Si te mueve la infancia, te mandamos un artículo semanalmente.

Duele la indiferencia ante el trabajo de sus profesionales de la educación que se están reinventando desde el aula de su casa.

Duele no poder abrir la puerta del centro para recibir a la comunidad.

Duele contar cuentos y cantar canciones a través de archivos “transfer”.

Duele contar las horas y días para ese reencuentro, dónde todo será distinto pero todo necesario.

Duele no poder despedirte de niños y niñas que en cuestión de meses dan el salto a otro momento educativo; esa despedida, celebración se apaga.

Duele no debatir, disentir, consensuar con los compañeros (también existen hombres) y compañeras alrededor de una mesa sin distancias entre palabras, miradas, afectos, consensos y divergencias.

Duele no perder el tiempo formándote y descubrir lo que vas a implementar cuando les tengas enfrente (una canción, un juego, una actitud…)

Duele no poder abrazar, acariciar, achuchar, besar a un niño o niña de estas edades; es la etapa donde el afecto es un derecho, una actitud y NECESIDAD.

Duele sentir emociones y no poder compartirlas para que aprendamos unos de otros.

Duele no oír un llanto de superación, esfuerzo, error, necesidad y derecho

Duele estar con una venda en los ojos sin poder observarles de frente, reojo, espaldas…

Duele respirar educación, sentir que es un momento inolvidable en sus vidas y no encuentra una pizca de consideración, comprensión, empatía, solidaridad y respeto.

Duele no saber que ha pasado con esos abuelos y abuelas, si están o se fueron, pero que siempre estarán en nuestras vidas.

Duele no usar la potencialidad de la tecnología para despertar los sentidos (ver, oír, mirar, tocar) en las relaciones con las familias; decisiones con miedo impiden ese acercamiento cálido y necesario.

Duele no encontrar aplausos para los más pequeños; solo verlos como aplauden sin saber ellos muy bien porque llevan tanto tiempo separados de sus amigos, cuentos, aulas…

Duele que nos llamen “guarderías”, cuando no sólo acogemos también educamos,

Duele no saber de familias con la que el trato era de “tú a tú”.

Duele pensar en lo que van a decir los protocolos a la vuelta:

distancia + protección = desconexión emocional y educativa

Duele no atender un cambio de pañal, alentar un descubrimiento, acompañar una sonrisa, escuchar un juego, compartir una actitud, sembrar complicidades, abrazar un abrazo…

Duele el silencio físico y virtual de otras etapas del ciclo donde TODO EMPIEZA, ¡NO OS OLVIDEÍS!

Duele…

9 Comentarios

  1. Excelente artículo, comparto todas y cada una de las reflexiones, duele, vaya si duele…lastima….entristece…tengo roto el corazón!!!!! Gracias por compartirlo!!!!
    Pato

  2. Magnifico artículo, y gran verdad. Que pena que tengamos que estar pasar por esta situación y sobre todo acatando protocolos de seguridad dificiles de llevar en las aulas de 0 a 3. Además de la incertidumbre de como será el proximo curso y de como lo afrontaremos , sin comentar que las escuelas infantiles estamos al aire la información que nos hacen llegar desde arriba o no es clara o es escasa.
    Gracias por el articulo Sami !

  3. ¡Sí duele y mucho! Es nostalgía , recordar los momentos, esos días de jardín, las rutinas con los niños , la interacción con ellos, con las familias.

  4. Hola, me ha gustado mucho el artículo, así me siento en estos momentos, como educadora en una escuela infantil.
    Cuanto nos ha dolido no podernos despedir de ellos, ni de sus familias. Es una situación muy especial.

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