Los niños y las niñas no son magos, pero sí tienen esa gran capacidad de transformar aquello que está a su alcance para cubrir sus necesidades, casi como si de magia se tratase.

Seguro que a la mayoría os suena esta frase: “juega más con la caja que con el juguete”. Pero y esto, ¿por qué sucede? Pues bien, este es un claro ejemplo de transformación de los objetos para dar respuesta a las necesidades que surgen a lo largo de su desarrollo. Se meten en ella, la usan de coche, de casa, la llenan y vacían… un sinfín de acciones que nacen de la mente maravillosa de la infancia.

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Pero esto no es todo, si miramos a los niños y las niñas de nuestro alrededor, o escuchamos lo que dicen de ellos, nos daremos cuenta de que hacen muchas cosas similares. Técnicamente podemos llamarlo ESQUEMAS DE ACCIÓN, esto es una serie de patrones biológicos que todos tenemos y que siguen unas normas de desarrollo, es decir, acciones que los niños repiten sin centrarse en una edad concreta.

¡Aquí comienza este mundo tan mágico!

Esquema de envoltura

De pronto, las sábanas colgadas en el tendedero comienzan a moverse, vemos como una camiseta y algún calcetín cae al suelo, podría ser el viento pero no se mueve nada más… De repente, observamos unos pies caminando por dentro de ese túnel, ¡ahí está nuestro niño o niña con una gran sonrisa! Ha descubierto un lugar que puede ser transformado en un refugio acogedor, un escondite, una cabaña. Está envolviéndose entre las telas, y como su propio nombre indica estas acciones son propias del ESQUEMA DE ENVOLTURA.

¿Cómo podemos acompañar con materiales a esta necesidad desde casa o desde la escuela? Suelen ser cosas que tenemos a nuestro alcance: un barreño, una caja vacía o una cesta con diferentes telas, serían unos objetos ideales para este esquema de acción.

Se sienten protegidos y recogidos como si del vientre materno se tratase.

Esquema de trayectoria

La historia sigue y entonces empieza a sonar un ruido constante, continuado en el tiempo y además parece que tiene movimiento, escuchamos una voz que dice: “¡no arrastres la silla!”. Y ahí está de nuevo nuestro niño o niña, muy feliz de poder empujar y poder desplazar ese objeto tan cotidiano y tan a su alcance como las sillas.

Estas acciones que implican un movimiento ya sea de un objeto o de uno mismo, se recogen en el ESQUEMA DE TRAYECTORIA. Muy común en los más pequeños, en los que predomina la etapa sensoriomotora donde el movimiento es lo principal.

Seguramente os sean familiares muchas de las acciones que hacen a diario en las que ponen de manifiesto este esquema. Por ejemplo: tirar objetos o arena al aire, trepar por el sofá, lanzarse a los cojines, saltar en la cama, abrir el grifo y observar el agua… Aunque los niños y las niñas lo hagan por puro descubrimiento y necesidad, hay acciones que tienen unos límites y unas normas, así qué ¿cómo podemos dar respuesta y acompañar desde casa o la escuela?

Para el movimiento de uno mismo, hacer torres de cojines, colchones, pufs para lanzarse y volar, o asegurar saltar en algún lugar donde no haya peligro (siempre bajo nuestra supervisión), puede ser muy buena opción. El pasillo siempre es un buen lugar para correr.

Para el movimiento de los objetos, una cesta con pelotas es ideal para poder lanzar, coches y trenes para hacerlos rodar o embudos y recipientes para ver la trayectoria del agua o de la arena, son materiales perfectos. Por eso siempre tienen éxito los botes vacíos de gel en el momento del baño.

Agua, se percibe con todos los sentidos.
Vaciar y observar el baile de la arena.

Esquema de traslado

Hagamos un viaje en nuestra mente, pongámonos en situación, estamos colocando esos calcetines que se habían caído del tendedero y que ya están listos para guardar en los cajones. Cuando por fin tenemos todo en orden, unas manos inocentes comienzan a sacarlos todos. ¡Con lo que nos había costado! Pues ahí está de nuevo nuestro niño o niña haciendo una de las acciones más típicas de la infancia, vaciar cajones o cajas. Imaginaos encontraros un baúl lleno de cosas interesantes, ¡seguro que también lo sacaríamos todo!

Una vez más, esto responde a un esquema llamado ESQUEMA DE TRASLADO, en el que llevan objetos de un lugar a otro vaciando y llenando. Por eso muchas veces a la hora de comer, pasan la comida del plato al vaso o del plato a la mesa, si lo observamos, son movimientos muy minuciosos y de mucha concentración.

Tan sencillo como nueces y hueveras.

Entonces, ¿cómo podemos cubrir esta necesidad tan común? ¡Muy fácil! Cualquier recipiente, caja, cuenco, botes con tapas, es ideal para que puedan realizar las dos acciones de llenar y vaciar. Los carros de muñecas o carretillas son también una buena opción para trasladar objetos.

Esquema de rotación

Por último, otro de los esquemas más comunes en los niños y las niñas, es el de rotación.

Después de volver a guardar todo en los cajones, nos vamos a por la botella de agua que tenemos en la mesa del salón, ¡menuda sed! Pero cuando vamos a echar mano de ella, la rodea un pequeño charco de agua. ¿Qué ha pasado aquí? Seguro que ya os lo imagináis… ¡nuestro niño o niña ha conseguido desenroscar la botella! Es la primera vez que lo consigue después de días probándolo.

Intentar quitar y poner los tapones, dar vueltas sin parar girando sobre sí mismo o tocar las ruedas de los carros, son acciones propias del ESQUEMA DE ROTACIÓN. Esto se da cuando muestran interés por hacer girar las cosas o a ellos mismos.

¿Y cómo acompañamos para dar respuesta a estas acciones? Existen algunos juguetes ya elaborados como son las tuercas para enroscar o las casas de madera con cerraduras, candados y llaves que son muy acertadas para este esquema ya que hacen ese movimiento de giro continuo. Pero lo más sencillo también sirve, las botellas con tapones, los molinillos de viento o cualquier vehículo con ruedas como coches, motos, triciclos,etc.

Y aquí termina esta pequeña historia tan bonita del mundo de los esquemas, donde todo parece muy sencillo si lo vemos desde lo más superficial, desde arriba. Pero que si nos adentramos y vamos más allá, podemos observar y entender cada una de esas genialidades de la infancia, todo tiene un sentido.

¡Están transformando y convirtiendo lo que está a su alcance para ir dando respuesta a sus necesidades! ¿Mágico, verdad?

Marta Fernández Alsina
¡Esta soy yo! Marta Fernández Alsina, Maestra de Educación Infantil con experiencia en el 0-3. Acompañando a los más pequeños a crecer, sentir, ser… Siempre aposté por la importancia de los espacios educativos, de su estética y belleza, por eso hice una pequeña formación en Diseño de Espacios Educativos. Y todas mis creencias sobre la infancia, mi mirada respetuosa y cercana, se multiplicaron por mil con mi maternidad. ¡Maravilloso!

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